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Año: 2005

Regalos navideños

No ha servido de nada… tantas campañas de sensibilización sobre juguetes seguros, tantos medios dispuestos al alcance del consumidor, tantas horas invertidas en un trabajo de homologación inútil, tantos contenedores de juguetes inseguros para nuestros hijos retenidos en los puertos y zonas francas. Todo ha sido inútil para prevenir un peligro aún mayor…

Miles de millones de las antiguas pesetas, un par de ceros menos en euros, invertidos en campañas de publicidad distribuida de forma homogénea y masiva por las cadenas de televisión, nos han hecho creer que la única forma que tiene un niño de ser feliz es dándole un juguete. Y lo peor de todo, se lo han hecho creer a ellos, los más pequeños, quienes hipnotizados por lo que han visto por las ondas herzianas, no paran de pedir y pedir entre sollozos, provocando en los adultos (aquéllos que en teoría son capaces de discernir el bien del mal, o eso se creen) una respuesta automática: comprarles todo lo que piden con tal que se callen.

Y claro, sumidos en esta espiral de consumismo compulsivo es fácil caer en el error de regalar un juguete como el que ilustra este artículo…

No veis el peligro!? Decidme, que hará vuestro pequeño retoño cuando vea acercarse “uno” parecido a su juguete favorito? Salir corriendo en la dirección opuesta para ponerse a salvo? NO!… que va, se lanzará a sus brazos…

Así que estas navidades tened mucho cuidado con lo que le regaláis, y pensad que, tanto para los más pequeños como para los mayores, quizás más que un regalo material lo que necesiten es un abrazo, una sonrisa o un momento de atención para ser felices.

En fin, feliz navidad y todo eso….

Cuando la libertad es una utopia

La libertad no es el fin que debemos seguir, el fin ya viene a nosotros babeando por nuestra carne.
Hay algo que no inspira confianza en aquellos que nos ciegan por un objetivo comun. ¿Por qué la revolución? ¿Por qué la democracia? ¿Por qué la libertad? ¿Por qué ser vegetarianos? Pero… ¿por qué en el ejército se bajó la media intelectual para poder ingresar?

Ulises salvó la vida ignorando a las sirenas, ¡Ignoremos a los políticos! ¡Ignoremos a los cantantes malos! y aun nos quedará esperanza si conseguimos llegar al refugio…

Navidades zombies

Ya se acercan las fiestas de navidad, y es cuando más alerta teneis que estar. Distinguir a un zombie de un joven borracho bamboleante solo será posible despues de un cubo de agua helada en la cara. Así que si veis a algun joven borracho que pueda ser un zombie, ahí va nuestro consejo navideño: un cubo de agua helada en la cara. Si reacciona alegraos y comunicadle la notícia a él, seguro que se sentirá aliviado y afortunado de haber recibido el agua y no una bala en la cabeza.

Mientras tanto, llegan los «crismas» o postales navideñas a nuestros cuarteles. Este que os mostramos es de Narciso Martos, al que deseamos una feliz navidad y una larga supervivencia.

Feliz navidad

Orígenes 2 – Virus zombie (Parte 1)

Lo hemos visto en películas como Resident Evil y 28 dias después, por citar unas cuantas, en las que nos aparece un laboratorio como el orígen del virus. En cualquier caso, ya sea verdad o mentira, vamos a dedicar unos minutos a analizar este posible virus.

Contagioso: Se contagia a través de la sangre, distribuyéndose rápidamente a través del cuerpo del infectado hasta llegar a sus órganos vitales y extenderse a su sistema nervioso. Un modo fácil de contagiarse es grácias a heridas que entren en contacto con la sangre de un infectado, o a partir de mordeduras de un infectado, entrando en contacto saliva con la sangre. Si se diese el caso remoto de que alguien mantuviese relaciones sexuales con un infectado, seguramente se daría el contagio.

Rápido: El virus se distribuye por el cuerpo a través de los vasos sanguíneos, pero ataca directamente al sistema nervioso del individuo. Esto hace que éste pase a estar bajo el control total del virus. El infectado deja de sentir dolor, lo que le permite seguir aunque se le arranque un brazo o una pierna como si nada.

Este virus unicamente puede contagiar a los seres vivos. No podemos hablar de ningun virus que afectando a un cementerio, hace que los muertos se levanten al más puro estilo Thriller (por mucho que a muchos románticos nos guste esa idea). Es, por tanto, un contagio de una enfermedad. Una enfermedad que causa la muerte.

Puede darse el caso de que alguien sufra un ataque mortal por parte de un contagiado, llevandose a termino la muerte del primero. Si es lo bastante lenta, el virus puede reproducirse en ese cuerpo, levantándolo como si resucitase. Si el cuerpo tiene lesiones que hacen que el contagio no pueda ser total, se queda en el cuerpo como un cuerpo portador, pudiendo contagiarse de él animales carroñeros.

De momento no se ha dado el caso de ver a buitres, hienas ni muchos perros zombies, pero quien sabe que tipo de engendros puede habitar en las alcantarillas de la ciudad?

En la próxima entrega analizaremos con detalle las fases que forman la “zombificación”.