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Mes: octubre 2006

Cualquier dia… (dia3)

Me he preocupado por la bebida, la comida, la gente que he querido, pero en ningún momento les he prestado mucha atención a ellos, los verdaderos protagonistas de la pelicula. Lamentablemente el trato no ha sido recíproco…

Sobre las 07:30 de la mañana me ha despertado el ruido de la puerta principal del edificio. Al principio no le he dado importancia porque cada dia a esa hora aproximadamente siento el mismo ruido. La puerta se cierra con un golpe seco, gentileza del mismo vecino cabrón que cada mañana sale por ella. He abierto los ojos de golpe al entender que quería decir eso: que había otro superviviente. Pero si ha salido a la calle…me he precipitado hacia la ventana que, por tener las contraventanas cerradas, no me ha permitido otear la calle, pero si que me ha permitido escuchar lo que en ella pasaba. Nada, no he oído ningún tipo de ruido que me pudiera hacer suponer una refriega.

Por qué no he oído, como mínimo, chillar al cabronazo desconsiderado de mi vecino? No es que le desease ningún mal, pero ya que salía a una calle repleta de zombies…Era uno de ellos! Eso era lo que quería decir. He comenzado a pensar en todas las múltiples posibilidades que se podían haber dado lugar, desde las más absurdas a las más coherentes, claro que dentro de un mundo en el que los muertos han decidido levantarse y comerse a los vivos, eso da lugar a una amplia posibilidad de teorías. Con el estómago vacío no podía pensar, así que he cruzado el piso en dirección a la cocina y a la barrita que ayer no cené (solo tenía 2 barritas para pasar el día).

Mi habitación queda en un extremo del piso, el más externo, y he de cruzarlo más allà de la mitad, casi hasta el final, para poder llegar a la cocina. Por el camino he pasado delante de la puerta principal y me he parado ha observarla no sé muy bién porqué. Bueno, si lo sé. Estaba pensando que no me había asegurado si había más supervivientes en el edificio, ni tan siquiera si la puerta de entrada del edificio estaba cerrada y asegurada. La verda es que no hubiese sido nada fácil, ni exento de peligro, realizar tal tarea, pero ni tan siquiera me la había planteado. Estaba demasiado ocupado pensando como atrapar gatos con pinzas de tender la ropa…Esto es lo que estaba pensando cuando he acercado mi rostro a la mirilla de la puerta. Casi dejo escapar un grito de horror. Me he separado lentamente de la puerta, caminando silenciosamente marcha atrás, con el semblante desfigurado por la mueca de horror cincelada en mi rostro. Cuando me he dado cuenta, estaba sentado sobre un montón de mierda, con la espalda apoyada en la pared del fondo de la entradita. No era mucho montón de mierda por que al fin y al cabo no había podido comer mucho ultimamente. Avergonzado y sollozando quasi en silencio, me he arrastrado hasta el lavabo, donde he arrojado el pijama que llevaba y me he limpiado como dignamente he podido, sin poder echar de la cadena claro. Tras la puerta de entrada he dejado a mis dos vecinos silenciosamente esperando desde no sé cuando, posiblemente poco después de haberse convertido en zombies, uno de ellos un lituano de casi dos metros de altura. No creo que supiesen que todavía estaba con vida, ja que en caso contrario ya hubiesen echo por entrar. Pero aún así, aún sin poder descirnir con claridad que sucedía allí adentro, su diabólico instinto no les ha permitido separse de la puerta de mi piso, haciendo guardia a la epera de no saben bién que. No, desde luego no saben bién lo que sucede o de lo contrario, ya hubiesen, como mínimo, aporreado interminablemente la robusta puerta que les separa de su presa.

Por no acabar de estar convencido de mi deducción, aún sabiendo que era la más probable, he decidido volver a mirar por la mirilla, para comprobar que realmente no había ningún atisbo de certeza en su actitud, algo que me demostrase que no estaban seguros que yo estaba allí. Apenas he cruzado el comedor he sentido un ruido detrás mio, cerca de la galería. Si no fuese por la poca comida que he ingerido estos días, lo mal que he dormido y el estrés sufrido en tan poco tiempo, hubiese jurado que las voces quejándose del mal olor que desprendía mi lavabo eran ciertas. Pero al girarme he comprobado que no lo eran. Uno de mis vecinos, convertido en zombie claro, estava intentando de entrar por una de las ventanas de mi galería. Solo discernía la silueta de su cuerpo a través del cristal opaco, intentando agarrar el cristal como si se tratase de un trozo de teal que pudies agarrar y estirar para él. De inmediato, la puerta de entrada a empezado a ser aporreada. De nuevo la falta de alimento y el estrés han hecho mella en mi, empezando a oir dentro de mi cabeza las boces de mis vecinos-zombies preguntándome “si estaba bién”, “…que te pasa?”,”… tranquilo ahora vamos a por ti…”. No lo he podido soportar, he chillado con las pocas fuerzas qu eme quedaban, sollozando mientras dejaba que mi cuerpo callese al suelo para formar un obillo, buscando insconscientemente una posición protectora. Ante mi indefensión, que no sé de que manera podian percibir, los golpes a la puerta y la ventana han incrementado su intensidad y violencia, provocando a su vez una mayor deseperación en mi.

Así es como he pasado gran parte del día, tirado semidesnudo en el suelo, en posición fetal, llorando y alternando estados de desesperación con otros de delirio somnoliento. Y todo ello acompañado de la interminable cacofonía interpretada por mis vecinos.

Si por la mañana me ha despertado un rudio, esta vez ha sido la ausencia del mismo lo que me ha hecho volver en mí. Sin entenderlo los golpes han cesado. Eso ha sido hace muy poco rato, lo suficiente como para comer temblando la poca comida que me quedaba, reforzar como buenamente he podido la puerta y la ventana y sentarme a escribir estas palabras, tranquilizándome con argumentos que sé son totalmente falsos. Ha sido un día muy duro y necesito descansar ahora que puedo. Luego ya veré que hago para salvar mi culo…

Cualquier dia…(dia 2)

El día ha empezado con el intento frustrado de fintar el desayuno, ahorrándome así una importante barrita y recuperando de paso una de las 2 que gasté de más ayer. El hecho de haberme pasado gran parte del día de ayer dormitando para engañar al hambre no me ha ayudado demasiado a alargar la vigilia de sueño, así que con las primeras luces del día mi estómago ha empezado a reclamar sonoramente su desayuno. Tanto estrépito ha formado que temía por ser descubierto, así que después de poco más de una hora intentando convencerlo y engañarlo a la par para que desistiese de su sonora reclamación, he tenido que satisfacer su demanda comiendo la barrita del desayuno. El problema ha sido que, en parte debido a la frugal cena de anoche, no he tenido suficiente con una. En previsión de una nueva sinfonía gástrica y justificándolo con la necesidad de no ser descubierto, mi resignada conciencia ha aceptado que comiera la otra barrita que tenía reservada para la cena de hoy.

La primera parte del día la he pasado teniendo mi cabeza ocupada, intentando no pensar en la comida. No ha sido nada fácil, sobretodo porque tener la certeza que vas a pasar hambre durante el resto del día solo ayuda a incrementar dicha sensación. Así que para ser sinceros, no lo he conseguido en todo el rato hasta que ha aparecido él. Él es un lindo gatito que se a paseado arrogante por el alféizar de la ventana que dá al patio trasero. Yo no lo he detectado hasta que mi estómago ha emitido un sonoro grujido al percatarse de su presencia. Es curioso como en los momentos de dificultad el cuerpo humano se adapta al máximo a las oportunidades que se le presentan para cubrir sus necesidades intentando de conseguir la supervivencia del individuo. Me he acercado a la ventana con sigilo, precavidamente, para no ser detectado por alguno de “ellos” que pudieran estar allí a fuera esperándome. El minino ya se había ido, pero mirando el cielo he comprobado que todavía quedan pájaros que lo sobrevuelan. Si, puede sonar raro pero, tratándose del fin del mundo, no tenía la certeza que todavía quedasen pájaros ni otros animales indiferentes a lo que les sucede a los humanos. Después de comprobar que no era el único ser vivo del planeta, me he alegrado porque he comprendido que podría alimentarme de los otros bichos que han conseguido sobrevivir. Dicho y hecho, enseguida me he puesto a construir una trampa tipo ballesta (cepo) que me permita capturar a mi escurridizo alimento. He estado devanándome los sesos, proyectando dos modelos, uno más liviano y pequeño para capturar palomas y otro para capturar mamíferos de tamaño medio, gatos y ratas principalmente. He estado planeándolo todo: en un rincón de la galería sé donde hay una araña bien grande. Con ella conseguiré atraer un pájaro insectívoro al que atraparé con un modelo perfeccionado de la primera versión de la trampa. Con el pájaro atraeré y capturaré al gato y con él, o mejor dicho con los restos que deje, atraeré ratas y quizás otros gatos carroñeros a los que podré capturar y devorar también, incluso podría capturar varios pájaros si consigo atraer suficientes insectos con lo que tengo en el water….cuando me he dado cuenta de lo asquerosamente asquerosos que eran mis planes me ha venido una arcada que casi me hace vomitar lo poco que tenía en el estómago. Por suerte he conseguido controlarla, porque si no hubiese sido un gran desperdicio. De todas formas, he dejado a mano los croquis de las trampas que había hecho así como los materiales con las que pensaba hacer (pinzas, madera y alambre principalmente) por si he de retomar el proyecto en el futuro.

Sorprendentemente el mantener mi cabeza ocupada en el diseño de la trampa ha conseguido que mi estómago también lo estuviese entretenido, aunque no sé bien con qué. Así que cuando he abandonado voluntariamente mi particular cuento de la lechera, mi estómago ha “resucitado” con un gran retorcijón que me ha obligado a llevarme las manos al abdomen, retorciéndome de dolor. Así es como me he dado cuenta que ha llegado la hora de la comida, haciendo sonar mi particular sirena del almuerzo.

“MEGA-PLUS barrita sustitutiva de una comida” así rezaba la etiqueta y esperaba que no fuese tan sólo un reclamo publicitario. El hecho que estuviese caducada desde junio del presente año era anecdótico. Exactamente no estaba caducada, tan solo había prescrito el periodo preferente que se recomendaba para consumirla, técnicamente eso no es caducar….Cuando me la regalaron me comentaron que necesitaría una gran cantidad de agua para tragarla, así que he agarrado la botella que tenía empezada de ayer, el agua parece que no va a ser un problema durante estos tres días, y la he dejado encima de la mesa, detrás de la barrita pulcramente colocada sobre el mantel. Sí, la comida de hoy iba a ser un verdadero banquete de fiesta, así que al contrario de los otros días, me he sentado en el comedor para comerla. Ostias! Hasta hubiese sacado un plato y los cubiertos si no fuese por el miedo que tenía a que la mínima partícula se quedase enganchada en ellos y la desperdiciase. La he abierto y no he sentido ningún aroma en especial. Ha sido cuando me la he acercado a la nariz cuando he sentido un ligero aroma a chocolate del barato, del sucedáneo, y encima un poco rancio. Tampoco estaba como para ser remilgado a estas alturas, así que le he dado un mordisco. La textura era rara, la cubierta de chocolate crujiente, una capa de algo desconocido con textura de polvorón y otra capa, también desconocida, de algo cuarteado acompactado. La mezcla de las tres texturas se mezclaba en la boca consiguiendo un bouquet parecido a comer polvorones con trozos de pegadolça pero con sabor a chocolate. Sólo para los paladares más exigentes. Cuanto daría por tener un gato, no para comérmelo a él, sino a su comida. Sorprendentemente, aunque después de comérmela continuaba con hambre, al poco me he sentido saciado, Por lo visto el texto de la etiqueta no ha sido un fraude…

Esto me a provocado una euforia comparable a hechar un buen polvo…entonces he caído en la cuenta de, no tan solo lo sólo que estoy, sino lo sólo que voy a estar suponiendo que sobreviva a mi dieta de barritas . NO! No me voy a quedar sólo, vendrán a por mí, vendrán a buscarme. Lindas soldaditos que me levantarán en volandas llevándome al helicóptero cercano, asegurándome con su femenina y a la vez férrea voz que ya no tenía nada de que preocuparme, que estaba a salvo, que ellas cuidarían de mí.

Yo me salvo, vale, pero que pasa con todos los demás? Que habrá sido de todas las personas que conozco? Que ha sido de las que he querido de verdad? Que ha sido de ella? No entiendo como ha comenzado todo, pero enseguida mis preocupaciones han desaparecido. Mi cabeza se ha colapsado con su recuerdo, pensando lo que fue, lamentando lo que no fue y recriminándome no haber conseguido mantenerla a mi lado, aunque fuera como amiga. Una amiga de verdad, que quisiera quedar conmigo de vez en cuando, que tuviera verdadero interés por saber de mí. Una amiga que no me contestara solo con monosílabos. Una amiga de verdad, no una conocida, una colega del trabajo. Me hubiese gustado tanto que pudiéramos ser buenos amigos. Amigos de verdad. Quizás no le supe expresar bién lo que realmente sentía por ella o no luché lo suficiente por ella, dándome enseguida por vencido. No lo puedo saber…Lo más probable es que hubiese hecho lo que hubiese hecho el resultado sería el mismo porque ella nunca me demostró un verdadero interés. Todo fueron castillos de naipes que monté en el aire, falsas esperanzas que creé en base a nada, tan solo a mi deseo de ser feliz. Nunca le dije lo enamorado que estaba de ella ni lo dichoso que me sentía por haber vuelto a poder sentir esta sensación que creía desterrada de mi ser. Nunca le dije que pensaba que estaba maldito, que jamás podría volver a querer a nadie. Nunca le expliqué que entonces apareció ella en mi vida con su tímida sonrisa, salvándome de un hundimiento perpetuado por mi estado de ánimo. Nunca le conté que aquella tarde hubiese querido quedarme con ella para siempre. Nunca comprendió que lo que sentía por ella era demasiado fuerte como para dejarlo olvidado y demasiado complejo como para explicarlo en las pocas palabras que otra tarde, después de mucho insistir, conseguí pronunciar. Me hubiese gustado decirle tantas, tantas cosas, aún cuando ella no las hubiese entendido. Pero no se las puedo decir, no puedo volver al pasado. Ni tan siquiera se las puedo decir, tal y como están las cosas, en nuestro presente y el futuro no me depara mayores esperanzas. Tan solo me queda el amargo camino de la resignación, flajelándome con su recuerdo, atormentándome con lo que quise y no fue. Hacía tiempo que no pensaba en ella, engañándome diciendo que la había olvidado, sabiendo que cada pensamiento lo ocupaba ella. Quizás ahora sea un buen momento para hacerlo….

Miro el reloj y me doy cuenta de lo tarde que se me ha hecho. Es curioso, en todo el tiempo que he estado pensando en ella ni me he acordado de la comida. La oscuridad me indica que es hora de ir a dormir. No tengo nada de apetito y no ha sido por la barrita Mega-plus…odio las canciones de amor, con sus finales felices que, en la vida real, nunca funcionan así.

Cualquier dia…(dia 1)

Desconozco de que ha sido lo primero que han cortado el suministro, si el agua, la luz, el gas…dá igual, sea como sea, lo único cierto es que soy huérfano de todos ellos. Pensaba que no lo iba a echar tanto de menos, almenos no tan prematuramente, pero contaba con poder ducharme esta mañana, o eso pense anoche cuando perezoso de mi busqué cualquier excusa para irme a dormir, y el no poder hacerlo ha acrecentado mi malhumor. Me ha sorprendido comprobar cuanto cuesta olvidar nuestros actos cotidianos, como el accionar la cadena cuando vas al baño. Me ha costado aprenderlo, como unos 14 litros aproximadamente, el único depósito de agua que tenía disponible. Ha sido una dura lección. La cisterna a continuado llenándose con los restos de agua que quedaban en las cañerías. Este suceso me ha hecho tomar dos decisiones, la primera es no volver a malgastar agua tirando de la cadena y la segunda el intentar de recuperar todo el agua que pueda y almacenarla en la bañera. Como por arte de magia, en cuanto lo he pensado, ha dejado de llover, así que se jodió mi principal fuente de suministro, almenos por el momento. Espero que mañana llueva, si no tendré que ingeniármelas para construir un “aparato” capaz de condensar la niebla que a primeras horas de la mañana todo lo invade. No se bién como hacerlo, supongo que será algo parecido a los agujeros que se cavan en le desierto para condensar la poca humedad existente, pero nunca he construido ninguno y no se que resultado ni rendimiento puedo obtener. De todas formas no me preocupa demasiado, tengo suficiente agua potable poco para aguantar los tres días que como mucho creo que tardará en llegar la ayuda, incluso para un par de días más si la raciono bién (no sé que haré si no llega la ayuda). El problema es que me gustaría tener algo de agua para poder echar de la cadena o incluso poder asearme un poco. Bah!, son solo 72 horas, 72 horas…

Pero parece que no soy el único al que le cuesta olvidar sus costumbres. Ellos están aquí abajo, deambulando con sus quehaceres diarios, vagando hacia un destino que desconocen. Creo que no me han visto, o almenos eso he intentado. Las ventanas y contraventanas han permanecido todo el día cerradas, lo que ha sumergido el piso en la penumbra. He preferido a actuar así a llamar la atención de alguno de mis “vecinos”. Ni tan siquiera me he calzado las botas por si tenia que salir corriendo a la calle. Me he dejado mis cómodas y silenciosas, sobretodo silenciosas, pantuflas. De todas formas he intentado de moverme lo menos posible, todo por llamar la atención cuanto menos mejor. Tampoco me he querido acercar demasiado a las ventanas del patio exterior, por temor a ser visto. Es precisamente en esta zona donde el balcón de la vecina de abajo está más próximo a mis ventanas. De hecho hasta un tetrapléjico con su silla de ruedas sería capaz de entrar a mi casa desde ese sitio. Las ventanas de cristal que hay allí son grandes y por ende, endebles. Debería de buscar alguna manera de reforzarlas, pero sin convertir mi piso en una ratonera, pues esta podría ser mi única salida de emergencia si he de salir huyendo. Además, también puede ser una buena ruta de suministro si he de buscar alimento por las casas vecinas. Ahora que pienso, la fortuna ha querido, o no, que la pesada puerta que custodia el paso del balcón hacia el interior de la casa esté medio abierta…

No creo que a mis vecinos les importe. Si estuviesen en mi lugar lo entenderían. El problema es que no sé en que lugar están. Si se han convertido en una de esas cosas que deambulan por la calle, malamente, servicio de comida a domicilio. Y si por el contrario se están escondiendo tal y como lo estoy haciendo yo, no creo que se alegren mucho cuando me vean entrar en su kelly para afanarme su sustento. Sobretodo el que es policia. Y ahora que pienso, y si no está en casa? Se habrá quedado sola su mujer? El fin del mundo, una chica guapa y cerveza fría…Ya se sabe que el fin del mundo despierta, además de los muertos, los instintos más bajos de cada uno. Joder, me falla la cerveza! De todas maneras el entrar dentro de las viviendas de mis vecinos forma parte del plan B. Por el momento prefiero seguir pasando desapercibido. Si la situación empeora ya me buscaré las habichuelas, nunca mejor dicho.

Me aburro!!

El día ha sido una mierda. Ha sido el día más aburrido de mi vida. Solamente basta decir que de lo aburrido que estaba, he estado a punto de ponerme a limpiar el piso, aunque luego he considerado que no solamente no creo que al fin del mundo le importe si tengo ordenado o no el piso, sino que lo único que podría conseguir era llamar la atención haciendo ruido. Así que he estado leyendo un buen rato, mientras la luz natural me lo ha permitido. Y cuando ya no podía leer más con la luz natural, he buscado una habitación cerrada y he encendido una de las muchas velas que tengo en casa. Entonces es cuando he comprobado con horror que solo disponía de 8 cerillas y encender la primera vela me ha hecho gastar, por una mala suerte que no entiendo, 2 de ellas. En el mundo cotidiano esto no tendría importancia, pero tal y como están las cosas. Mañana me dedicaré a buscar un mechero que sé que tiene que estar por algún sitio. De todas formas, dejaré una vela encendida continuamente, me lo puedo permitir.

Pero las cerillas no son lo único que escasean. He distribuido las barritas para alargarlas hasta la cena del miércoles. Sin contar las dos que había comido a la hora del desayuno, tenía 2 para las comidas del lunes y del miércoles, la sustitutiva de una comida para la comida de mañana martes y las 5 restantes a repartir entre las 3 cenas y los otros 2 desayunos que me quedaban. Todo planificado. El problema ha surgido cuando he comenzado a comer, las barritas son poco más que una golosina, duran un suspiro y no satisfacen nada de nada. No solamente eso, sino que las de chocolate tan sólo llevan pepitas de chocolate en una de sus puntas, debido seguramente a algún estudio de marketing que auguraba unas ganancias exorbitantes para la empresa si actuaba de esta manera…Grácias hijos de puta! El futuro de la humanidad pende de vuestras barritas y vosotros escatimando nutrientes para aumentar las ganancias, espero os atragánteís con ellas!. El problema no son las pepitas, o más bien la falta de ellas, sino que después de comer las 2 barritas que me tocaban para comer, el único testimonio que lo certificaba era la presencia de los dos envoltorios vacíos. En caso de no haber existido estos, nada me hubiese hecho pensar que ya las había ingerido. Reticente he cogido una tercera, pero no ha sido hasta que he comido la cuarta, segundos después, que he decidido , aún con el estómago vacío, reservar las siguientes para los días venideros. Y para la cena de esta noche también. AL principio pensaba no cenar para compensar un poco la comida del mediodía, pero al final no he podido y he comido la que me tocaba. Así, de las 5 barritas que tenia para pasar el día de hoy, he acabado consumiendo 7, con lo que llevo un déficit de 2 y a pesar de lo cuál he tenido todo el día el estómago vacío y he pasado más hambre de la que nunca he pasado en mi vida, quizás solo comparable con aquélla acampada en la que apenas llevamos comida para poder cargar con más botellas de vodka…jejeje…recuerdos como como este son una efímera alegría cuando la civilización se encuentra sumergida en la hecatombe. Son como un sueño feliz, mientras lo tienes dentro de la cabeza es maravilloso, pero cuando te despiertas y te das cuenta que la vida sigue siendo una mierda y que sólo ha sido eso, un sueño, tienes suficiente para pegarte un tiro. Pues imagínate lo mismo pero en medio del fin del mundo, pensando que ese recuerdo feliz ya no sólo no volverá a ser, sino que además, desaparecerá contigo…

Joder que hambre!!

De todas formas las barritas del día de hoy eran las que no especificaban que fuesen sustitutivas de comida, así que supongo que es normal que me sienta así, como si hubiese masticado y tragado aire. Espero con ansias la comida de mañana, la MegaPlus toda para mí, ummm… Por lo demás aplicaré el truco que mi abuela me explicó que utilizaban durante la guerra para no pasar hambre, dormir todo el rato. A ver como me va…

Cualquier dia…

Me he levantado con la espalda dolorida, regalo del mucho tiempo invertido en mi descanso, y me he arrastrado hasta la cocina. Como un autómata he empezado a prepararme un “tallat”. Mientras se calentaba la leche, husmeaba por los armarios comprobando si todavía quedaba algo sólido que llevarme a la boca. El haber tenido que trabajar todo el finde y que las tiendas cerrasen, o tuviesen el horario restringido, a causa del puente no me ha facilitado la logística de avituallar mi casa precisamente. Los armarios estaban prácticamente vacíos, así como el frigorífico. Lo único que he encontrado son varias barritas energéticas a punto de caducar.

Hoy podría ser el día, de hecho cualquier día podría serlo, y no tendría ánimo ni nada de comida con la que enfrentarme a él…

El Apocalipsis Zombie llegará el día más inesperado, indiferente a nuestras expectativas diarias, sin tener en cuenta si estamos rebosantes de energía o sumergidos en un proceso depresivo. No respetará nuestras esperanzas ni nuestros deseos ni tendrá en cuenta si tenemos la despensa llena o si hemos salido a correr solos esa mañana. No respetará ni el descanso de los muertos, así que por qué iba a ser más condescendiente con los vivos?. Vivos que sumergidos en su rutina diaria, trabajo, estudios, responsabilidades, son los que caminan como verdaderos muertos vivientes, no los zombies que se alzarán el día menos pensado, cualquier día de estos…

Afuera hace un tiempo de mierda y tengo tres días por delante de fiesta en los que quiero estar incomunicado, pasar desapercibido por el mundo que me rodea. Tengo barritas energéticas y multicereales con las que alimentarme y botellas de agua que beber (sin contar el suministro de agua de lluvia que podría “recolectar”). Pero sobretodo tengo la firme convicción que la mejor manera de aprender es, después de asentar unas mínimas bases con la teoría, poniendo en práctica los conocimientos adquiridos.

Sí, hoy podría ser el día de la llegada de los no-muertos y me pregunto si sería capaz de sobrevivir o sucumbiría al certero destino que le aguarda al aproximadamente 99’9% de la población mundial. Sobreviviría comiendo barritas energéticas y bebiendo agua de lluvia sin llamar la atención de los zombies? Así que he pensado averiguarlo…

Lo primero, para que la prueba práctica sea representativa, he de establecer unas breves reglas que rijan la misma. Como representa que el Apocalipsis Zombie ha comenzado en el mismo momento que he salido de la cama, a eso se le llama levantarse con el pie izquierdo, y que solo dispongo de mi mismo y de lo que tengo en el piso, he de cumplir las siguientes condiciones:

1) La durada de la prueba será de 3 días, siendo hoy el primero y acabando el jueves día 19 a las 09:00 (AM). Este hecho no responde a ningún criterio científico ni a que estadísticamente sea representativo, sino que solamente se debe a que no dispongo de más tiempo libre (entro a currar el jueves a las 9 de la mañana).

2) Durante el período de duración de la prueba estaré aislado, solo, tal como estaría si fuese el único superviviente. He de pasar desapercibido para el resto del mundo puesto que el resto del mundo representará el papel de los zombies. Así, si consigo que durante estos 3 días nadie me vea, haga lo que haga, significará que he sido capaz de sobrevivir. Por el contrario, si alguien me ve, los zombies habrán detectado mi presencia, por lo que me habré metido en un gran lío. De todas formas hasta que alguien me toque, llame a mi puerta con la clara intención de verme o se meta en mi piso por sus propios medios no representará que he sucumbido ante sus hambrientas bocas y me habré convertido en la merienda de un grupo de zombies.

3) Durante el período de duración de la prueba solo puedo consumir aquéllos alimentos de los que dispongo en el piso así como los que me procure por mis propios medios (nada de comprar, entre otras cosas porque incumpliría la condición nº2). Con el agua actuaré de idéntica forma. Las existencias de las que dispongo son: 1 barrita de 60 gramos sustitutiva de una comida, 6 barritas de 25 gramos de plátano (de las que ya he comido 2 para desayunar) y 5 barritas de 25gramos de chocolate. Respecto del agua, tengo 4 botellas enteras de 1’5 litros y una que apenas he bebido 1/3.

4) Durante el periodo de duración de la prueba no puedo disfrutar de los privilegios de nuestra cómoda vida occidental pues en caso de ataque zombie, los suministros de agua corriente, gas y electricidad serían los primeros en interrumpirse. La única excepción a esta condición será el uso del portátil, que por alguna de esas casualidades de este mundo, había cargado antes que el suministro eléctrico se cortara. De todas maneras el uso que haré de él será muy limitado, destinándolo tan solo a anotar en él las sensaciones, las ideas y los sucesos acontecidos durante la realización de la prueba.

Supongo que he obviado muchas cosas para que realmente esta prueba tenga rigor científico, como haberme realizado un chequeo médico antes para poder comprobar que variaciones se producían en mi estado de salud. Pero como ni tan sólo tengo una báscula en el piso, tendremos que confiar en mis anotaciones para ver como evoluciona una persona sometida a la llegada, simulada, de los no-muertos. Pues ya está, tengo ganas de quedarme aislado, tengo comida y tengo agua…la experiencia práctica ha comenzado!!

Thriller indian

Hace tiempo ya hablamos del mítico videoclip de Michael Jackson, Thriller. Ese video que dejó atrás a una juventud traumatizada, esas generaciones infantiles que por aquel entonces lo veíamos y nos escondíamos detrás del sofá, gran parte de ellos somos ahora fans de los zombies. Quién lo iba a decir!

Parece ser que en India también se da el mismo fenomeno, no sé si traumatizando por igual o no a las generaciones venideras.

Descubierto en: Por fin es viernesss!!!