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Mes: diciembre 2007

La matanza de Texas

Poster original de La Matanza de Texas

La sorprendente irrupción de Romero en el panorama audiovisual no sólo le creó una meritoria fama que aun arrastra sino que sirvió como piedra de toque de numerosos nuevos cineastas que bebiendo de sus fuentes dieron el gran salto.

Las óperas primas de futuros artesanos del género como John Carpenter, Wes Craven y Tobe Hooper siguen ese patrón de cine casi sucio, granuloso, semi documental, alejado del cartón piedra, efectivo y efectista, implacable y bizarro, horror sanguinolento, grotesca farsa macabra, pura poesía en movimiento, cine visceral hecho desde las entrañas y con los escasos medios tanto económicos como técnicos existentes en los 70 para un novel sin nombre.

Tobe Hooper fue el primero en despuntar –luego lamentablemente se perdería en proyectos más ambiciosos para los que no estaba capacitado hasta llegar al actual olvido- con el icono por excelencia del cine de terror contemporáneo, la inigualable y luego repetida hasta la saciedad figura del “psycho killer”, que cubierto con la máscara de turno –sin duda mi favorita es la de hockey hielo de Jason Voorhes- y con el arma asesina de turno en ristre no dejaba adolescente con cabeza. Casi sin pretenderlo, en los fotogramas que el director realizó puede perfilarse el embrión de un filón que daría durante los siguientes años millones y millones de dólares a la industria a través de seudo imitaciones, plagios, copias… -la mayoría directas a vídeo- y que vino a llamarse “splatter”, que no es más que el subgénero más bestial del gore. Por méritos propios “La matanza de Texas” se ha convertido en todo un clásico moderno.

El evangelio según San Mateo

27:45 Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, las tinieblas cubrieron toda la región.

27:46 Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó en alta voz: «Elí, Elí, lemá sabactani», que significa: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» Salmo 22, 2 Marcos 15, 34

27:47 Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: «Está llamando a Elías».

27:48 En seguida, uno de ellos corrió a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña, le dio de beber. Salmo 69, 22 Marcos 15, 36 Lucas 23, 36 Juan 19, 28-29

27:49 Pero los otros le decían: «Espera, veamos si Elías viene a salvarlo».

27:50 Entonces Jesús, clamando otra vez con voz potente, entregó su espíritu.

27:51 Inmediatamente, el velo Éxodo 26, 31-33 2 Crónicas 3, 14 Marcos 15, 38 del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo, la tierra tembló, las rocas se partieron

27:52 y las tumbas se abrieron. Muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron

27:53 y, saliendo de las tumbas después que Jesús resucitó, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a mucha gente.

27:54 El centurión y los hombres que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y todo lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: «¡Verdaderamente, este era Hijo de Dios!»

Y no te digo nada y te lo digo todo.

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