Si en la anterior entrada profundizamos en el abono verde como uno de los dos procedimientos mediante los cuales podíamos aportar los nutrientes necesarios para las plantas a cultivar en nuestro huerto, en esta nos centraremos en el segundo, el compost.

Compost 1

El compost es el resultado que se obtiene del proceso de compostaje, que no es otra cosa que la descomposición de la materia orgánica en presencia de aire. Por lo tanto estamos hablando de la misma descomposición aeróbica que se produce de forma natural y por la que obtenemos humus, pero haciéndolo de forma controlada y en las condiciones más ventajosas posibles para obtener un producto concentrado y en un tiempo menor.

Este proceso podría llevarse a cabo de forma natural en el mismo terreno de cultivo, pero ello provocaría un déficit temporal de nitrógeno, ya que las bacterias aeróbicas responsables de la descomposición lo consumirían. Aunque posteriormente las mismas bacterias lo volverían a liberar, nos interesa mucho más hacerlo externamente para no tener que esperar tanto.

Respecto del tiempo de maduración del compost, podemos hablar de compost:

– Semimaduro o fresco: es el compost de 2-3 meses de maduración en el que la fase más activa de la descomposición ya ha pasado pero en el que todavía no se ha generado el humus. Como todavía necesita oxigeno, lo utilizaremos como cobertura del terreno de cultivo y nunca enterrándolo, ya que en dicho caso, ante la ausencia de oxigeno, se pudriría anaeróbicamente y podría afectar a las raíces de nuestros cultivos. La mejor época de aplicación es durante el otoño o durante el verano justo antes de plantar (indicado para plantas exigentes como coles, patatas, puerros, etc.)

– Maduro: es el compost de 7-9 meses i presenta una estructura esponjosa, marrón oscura y con un fuerte olor a tierra de bosque y hongos. Se aplica mezclándolo con la tierra a cultivar.

– Viejo: es el resultado de extraer un compost maduro del compost y no aplicarlo sobre el terreno. Habrá evolucionado poco, disminuyendo la cantidad de humus pero aumentando la de sales minerales.

Como elaborar el compost

Para obtener el compost necesitamos una serie de materias primas, restos orgánicos, que nos aportarán la materia orgánica (carbono, C) y el nitrógeno (N) que necesitamos, las cuáles iremos colocando alternadamente de forma estratificada y a las que someteremos a unas condiciones controladas de humedad, aireación y temperatura.

Los restos orgánicos que podemos compostar son muy variados, existiendo algunos que resultan preferentes y otros menos indicados, por lo que resulta más fácil enumerar los materiales que no deben o pueden compostarse:

– Materiales no degradables.

– Materiales químicos o sintéticos o que los contengan.

– Tabaco (contiene nicotina, que es un biocida, y diversos tóxicos).

Respecto a los materiales sí compostables, los más adecuados suelen ser aquellos de origen vegetal (restos de cultivos y plantas, césped, malas hierbas, hojas, etc.). Estos restos los mezclaremos con excrementos o estiércol de origen animal, proveniente de animales pequeños (gallinas o conejos; no debería superar el 20% del total), caballos (acelera la formación del compost), vacas (muy indicado sobre todo si contiene gran cantidad de paja) o ovejas (es el más rico en nitrógeno que el de vaca, por lo que se ha de utilizar en menor medida). Por último, puede ser necesario añadir algún tipo de complemento mineral para suplir o corregir posibles carencias de calcio, magnesio, potasio, fosfatos u oligoelementos.

Compost 2

Aparte de las materias primas, para hacer un buen compost se ha de tener en cuenta los siguientes factores:

– Relación entre el carbono y el nitrógeno: expresada como la proporción C/N, vendrá determinada por el origen de las materias primas que utilicemos para elaborar el compost. Según algunos la proporción idónea para un compost sería de 25/1 ó 35/1, mientras que para otros se establece entre 45/1 ó 60/1. Yo no haría mucho caso de estas proporciones, ya que lo más seguro que acabemos compostando todo aquello que llegue a nuestras manos y que sea susceptible de ser compostado. Sólo lo tendría en cuenta si la aportación de materias primas no fuese variada o si uno de los componentes fuese muy mayoritario.

– pH: un pH ácido prácticamente inhibe la acción de bacterias y lombrices, siendo los hongos los que más intervienen. Siempre que los materiales hayan sido bien mezclados y sean variados, con una relación C/N equilibrada, no habrá problema con el pH.

-Humedad: éste sí es un factor crítico para nuestro compost ya que el agua es muy importante para la actividad microbiana. El compost ha de estar húmedo (entre el 30-80% de humedad) pero no empapado, por lo que lo regaremos ligeramente, sobre todo en verano que es cuando hay mayor evaporación. Un exceso de humedad puede provocar compactación y falta de aireación, lo que a su vez producirá putrefacción anaeróbica y lixiviados. Por el contrario, la falta de humedad ralentizará el proceso de descomposición y también podrá producir compactación. La húmedad óptima de un compost maduro se sitúa entre el 40-60%.

– Ventilación: el aire permite que los organismos que intervienen en la descomposición obtengan la energía necesaria para realizarla. Ante la falta de oxigeno se producirá una fermentación (descomposición anaeróbica), proceso no deseado del que obtendremos amoniaco, ácido sulfhídrico y metano (tóxicos y malas olores) así como lixiviados. En aras a una buena ventilación, es importante la forma de depositar las diferentes materias así como que el recipiente que utilicemos, si es el caso, tenga una buena ventilación.

Las principales técnicas de compostaje son tres, el compost en superficie, el compost en montón y el compost en arcón o compostadora, siendo más habituales las dos últimas.

Preparar el compost en montón es tan fácil como apilar los diversos componentes en un montón, como su propio nombre indica, formando diferentes capas que favorezcan una mezcla homogénea y una buena ventilación. Suele emplearse cuando la cantidad de material a compostar es bastante grande. Sobre el suelo, en una zona que habremos escogido para tal fin, colocaremos una capa de ramas y leña menuda, con el objetivo de favorecer la ventilación, de unos 20 cms aprox de grosor. A continuación añadiremos una capa de materia orgánica compostable de unos 15-30 cms de grosor y seguidamente una fina capa de estiércol u otro producto rico en nitrógeno de unos 5 cms de grosor. Para finalizar, lo rociaremos con agua y procederemos a realizar una nueva capa de materia orgánica seguida de otra de estiércol, volviendo a regar.

Es aconsejable añadir de vez en cuando una pequeña capa de tierra, pudiendo incluso colocarla siempre, después de la capa de estiércol. Se procederá de esta manera hasta obtener un montón de unos 3 metros de ancho por unos 1’5-1’8 metros de altura (y el largo que se desee), momento en el que todo el montón se cubrirá con una fina capa de tierra, una tela o un plástico. Al principio los laterales del montón deberán hacerse bastante rectos, para poco a poco ir adoptando inclinación y acabando en cúspide de dos aguas. Las dimensiones son orientativas, pudiendo ser mayores o menores en función del material del que se disponga.

compost 3

A diario se deberá compactar las paredes del montón y una vez éste haya alcanzado su máxima temperatura y haya comenzado a enfriarse, se deberá desmontar y volverlo a montar de tal manera que la parte superior y laterales del montón queden colocadas en la parte interna del nuevo montón mientras que la parte central quedará recolocada en la parte externa (no será necesario separar por capas), acabándolo de forma análoga a la primera vez. Según algunos, deberá repetirse varias veces dicho proceso, 3 o 4 veces cada 15 días. Normalmente la primera fase lleva unos 21-30 días, siendo la duración total de unos 90 días.

La otra forma habitual de preparar compost es mediante la utilización de arcones, compostadoras u otros recipientes en los que se van colocando las capas de forma análoga a como se hace en el montón, alternando capas de restos orgánicos con capas de materiales ricos en nitrógenos y casualmente una capa de tierra, regándolo si es necesario y cubriendo con una tela o plástico negro (éste último acelera la compostación, pero es necesario regar más).

Compost 4

Dos factores son importantes al preparar el compost de esta manera. El primero es colocar el arcón directamente en el suelo, sin ningún tipo de obstáculo (fondo), para que los organismos encargados de la descomposición puedan acceder a él. El segundo es garantizar una buena ventilación, dejando respiraderos o huecos por los que pueda circular el aire. Es aconsejable que uno de los laterales sea practicable, de tal manera que podamos acceder e ir retirando el compost maduro. Los restos y el estiércol lo iremos introduciendo por la parte superior, regando en caso de ser necesario.

Por estos motivos suele ser normal que la compostadora se realice de forma “artesanal” utilizando materiales que se tengan a mano, como tablones de madera, palets o tochos, siendo uno de los laterales desmontable. También existen compostadoras prefabricadas o que se realizan con recipientes agujereados o con laterales de malla.

Fuentes de las imágenes

Las imágenes de este artículo pertenecen:

Imagen 1: Cultura agraria.

Imagen 2: Manual básico para hacer compost .

Imagen 3: Agropecuaria Moderna .

Imagen 4: ClanEco.com .

Todas las fuentes de las imágenes incluyen artículos muy interesantes sobre la elaboración del compost. Aún y cuando no lo he utilizado como fuente de las imágenes, encuentro muy interesante el artículo sobre el compost de abarrataldea.org , que además puede descargarse en pdf aquí.


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