Esta temporada vamos con retraso en nuestro huerto, así que deberemos aplicarnos con esmero si queremos que sea productivo.

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Porque al fin y al cabo, como dice la reivindicativa frase, la tierra es para quien la trabaje.

Una vez seleccionado el lugar donde instalaremos nuestro huerto y realizadas las operaciones previas de delimitación, eliminación de la maleza y tareas de preparación pertinentes, el siguiente paso consistirá en trabajar la tierra.

Dicha acción puede realizarse de diversas maneras, en función de las herramientas y terreno de las que se disponga, pero en todas ellas el objetivo que se persigue es el de dejar el terreno en unas condiciones óptimas para su posterior cultivo, aportando la cantidad de materia orgánica necesaria y consiguiendo la textura del terreno deseada.

Decir que aunque actualmente son abundantes las corrientes horticultoras que abogan por un menor trabajo del terreno, y sin entrar en debate de la mayor efectividad de una u otra técnica, explicaré las tareas que tradicionalmente se han realizado en los huertos por ser estas las que se han venido realizando durante mayor tiempo (en otras entradas ya hablaremos de otras técnicas).

La tierra puede trabajarse o prepararse para su cultivo de diferentes maneras: aireándola, volteándola, mulléndola, arándola, etc.

Al trabajarse la tierra lo que se persigue es airearla, haciendo que el oxígeno llegue a los organismos que habitan en el suelo, romper la estructura del terreno, destruyendo los capilares que producen la evaporación del agua y, por tanto, el secado del terreno, y facilitar el drenaje, haciendo que fluyan mejor los nutrientes y el agua.

Volteo o fangado

La forma más común para preparar el terreno para su cultivo es el volteo o fangado, mediante el desfonde de zanjas, técnica que consiste en remover la tierra volteándola con ayuda de una pala o fanga. La forma de realizar tal acción es sencilla. El huerto se divide longitudinalmente por la mitad y transversalmente en diferentes zanjas. Posteriormente, con ayuda de una pala (de punta o plana) se extrae la capa vegetal de la primera zanja, dejándola amontonada a lado de ésta pero fuera del terreno destinado a su cultivo. Se procede a cavar, a una profundidad determinada en función de la profundidad de raíz del cultivo que se quiera realizar (hasta dos paladas de profundidad, normalmente una). La tierra extraída de la primera zanja se deja amontonada al lado de la capa vegetal, dándole la vuelta, también fuera del terreno a cultivar. Se repite la acción con la zanja siguiente, pero esta vez la capa vegetal se extiende sobre el fondo de la primera zanja y encima de ella, volteándola, se deposita la tierra cavada de esta segunda zanja. A partir de aquí se repite esta operación cuantas veces sea necesaria, colocando en la zanja anterior la capa vegetal (debajo) y la tierra (encima y volteándola) de la zanja siguiente, hasta que se haya completado el proceso en todo el terreno a cultivar (lo extraído de la última zanja se colocará en la primera zanja y, a su vez, lo extraído en la primera se colocará en la última zanja). El proceso parece complicado explicado mediante palabras, pero lo cierto es que es muy sencillo de realizar y mucho más fácil de ver gráficamente (de ahí que una imagen vale más que mil palabras).

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Para completar el proceso de preparación del terreno, suele extenderse una capa de abono, la cuál, en función de cada maestrillo, se deja allí o se incorpora (mezcla) al terreno pasado un tiempo determinado por la experiencia de cada uno.

Esta acción se realiza manualmente con varias herramientas, principalmente la pala aunque también puede utilizarse la horca o, incluso llegada la necesidad, la azada. Cuando la tierra está muy dura, sería necesario utilizar un pico para romperla y posteriormente una pala o similar para retirarla. Así, para evitar hacer más esfuerzo del necesario, es aconsejable regar la tierra para que ésta esté humedecida. Se riega la tierra abundantemente y pasados de dos a cuatro días, dependiendo del calor y la humedad ambiental, estará lo suficientemente húmeda para trabajarla con facilidad (sin que se pegue a los dedos al cogerla o quede adherida a la herramienta que se utilice).

El motocultor

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Mucho más sencillo que realizar todos estos trabajos a mano y, por ende, dejándose el espinazo, es el hacerlo con un motocultor. Con él se puede arar, layar y desmenuzar los terrones de una forma menos agotadora que hacerlo a mano, aunque nadie piense que no se requiere realizar esfuerzo físico, al contrario, requiere realizar bastante fuerza, tirando de él en el sentido contrario del de su avance, para que cave a la profundidad requerida.

El principal inconveniente de este aparato, en un Apocalipsis Zombie obviamente, no sería tanto el suministro de combustible necesario para su accionamiento sino más bien el ruido que su motor de explosión genera y que, sin ninguna duda, resultaría atrayente para multitud de amenazas (en forma de zombies o de merodeadores). Por lo tanto creo que sería una herramienta a descartar salvo que el lugar de cultivo se encuentre en una remota localización y, en todo caso, se disponga de un suministro continuo o una reserva importante del combustible que consume. De todas formas el uso del motocultor, en la horticultura tradicional, queda normalmente relegado a aquellos huertos de dimensiones importantes…algo bastante deseable en caso que basemos nuestra supervivencia en la producción de alimentos que consigamos, en cuyo caso sería necesario plantearse la utilización de otros aperos no tan sofisticados y que solamente requieran de la tracción animal para su utilización.

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Airear, mullir y allanar

Por último haré una breve reseña de estas otras labores que también son consideradas importantes en la horticultura tradicional.

Airear y mullir la tierra se hace en la misma acción, normalmente empleando la horca o laya, aunque puede emplearse cualquier otro apero (como la horca de doble mango), y consiste en remover la tierra sin voltearla. Hay que removerla en una profundidad de unos 20-30 cm y es aconsejable añadir previamente abono (estiércol, compost, etc.) para que quede incorporado al terreno. La forma de hacerlo es fácil, se clava la horca en el suelo, ayudándose del pie, y se mueve el mango en varias direcciones desmenuzando la tierra y los terrones que aparezcan. A continuación se repite la misma operación a unos 10-20 cm de distancia, en función de la herramienta que se utilice, y así hasta hacerlo en toda la superficie del huerto.

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Allanar, como su nombre indica, consiste en dejar el terreno llano para su cultivo, teniendo el suelo un granulado de tierra fino y una textura suave y esponjosa. Para ello es necesario desmenuzar los terrones que hayan quedado en las actuaciones anteriores, mojándolos incluso si hiciera falta.

Bueno, dejando de banda aquellas técnicas de horticultura que se basan en un menor trabajo del suelo a cultivar, de las que ya se hablará, creo que no me he dejado ningún aspecto relevante de las técnicas de horticultura tradicional necesarias para trabajar correctamente el suelo que vamos a destinar a nuestro huerto anti zombie (HAZ).

Así que si no conseguís una buena producción, no será por ello.

Fuente de las imágenes

Imagen 1 Titulada:Una vida trabajando la tierra

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Imagen 5


6 Comments on “Trabajando la tierra”

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  1. SNAKE % says:

    Existen en el mercado guantes, cremas, cepillos, cortaúñas . para que no se os pongan las manos como las de Paul Naschy en transformación hombre lobo…… Y las uñas como la bestia de Las garras de Lorelei . cuidarse las manos y los PIES . es cosa bien vista y de recibo en cualquier circulo pajes que se precie . y vuestras woman’s os lo agradecerán .

  2. Pelos says:

    Cierto es, más vale prevenir que curar y unos buenos guantes de trabajo no son excesivamente caros pero protegen sobradamente.

    De todas formas, por mucho que uno se prevenga y se proteja, las faenas de campo son duras…algo bueno porque asi aparte algo entrenamos.

  3. SNAKE % says:

    Si señor por ese lado el entrenamiento esta asegurado . muchos samuráis eran pageses . otra cosa ¿ que tal llevais el Facebook … nosotros seguimos vivos y retransmitiendo por esta via .

  4. Pelos says:

    Los samuráis no sé, pero los legionarios romanos daban buena cuenta de sus azadas y otras herramientas para levantar campamentos y toda clase de infraestructura que necesitasen para sus menesteres…eso sí que era una gran preparación física…

    Del Facebook, yo personalmente no tengo ni quiero tener y TZSS tampoco tiene, aunque sí twitter…

  5. SNAKE % says:

    MASTER Pelos . acabo de entrar y salir de FACEBOOCK . de vuestra pag. ZOMBIE SURVIVAL SOCIETY . y si que tenéis pag . es mas os tengo puestos en favoritos . los dos solitarios y únicos mensajes que hay son mios .

  6. SNAKE % says:

    perdón solo uno .

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