A pesar de la gran importancia que tienen los factores psicológicos en toda situación de supervivencia, lo cierto es que apenas son tratados durante su adiestramiento.

La preparación para la supervivencia se centra en adquirir, practicar y desarrollar una serie de conocimientos, habilidades o técnicas con las que subsanar o remediar las diferentes adversidades con las que nos enfrentaremos, centrándose básicamente éstas en las adversidades físicas (refugio, alimento, agua, etc.) y dejando de banda, en mayor o menor grado, las adversidades psicológicas así como las técnicas, medidas, herramientas o recursos de los que se disponen para enfrentarlas.

Veamos pues, de forma resumida, los principios básicos para una buena preparación psicológica del superviviente.

Consciencia

Nadie en su sano juicio querría verse envuelto en una situación de supervivencia, entendiéndose ésta como una verdadera situación en la que peligre realmente la vida y no la que se realiza por afán deportivo o de aventura, pero nadie elije en que momento puede verse inmerso en una de estas situaciones.

Por así decirlo, es la situación la que elige a sus participantes y no al revés.

Por lo tanto, lo primero que ha de hacerse es tomar consciencia de que en cualquier momento, de forma totalmente inesperada y por sorpresa nos podemos ver involucrados en una situación de a vida o muerte.

También se ha de tener en cuenta que estas situaciones, aunque inesperadas, pueden darse con más probabilidad en unos momentos o lugares concretos, es decir, que existen circunstancias más propicias que otras.

El hecho que tomemos consciencia de que existe la probabilidad, en mayor o menor grado, que nos suceda una situación de supervivencia nos ha de servir para prever y prepararnos para enfrentarnos a ella con las mayores posibilidades de éxito, no para que nos obsesionemos y condicionemos nuestra vida normal.

Autoconocimiento

El ser humano, como especie, ha sobrevivido adaptándose a las diferentes circunstancias y entornos con los que se ha ido encontrando a lo largo de su historia, pero a pesar de ello, al contrario de lo que a priori podría parecer, la capacidad de adaptación del ser humano a nivel individual es limitada.

Cada individuo ha de conocer, de forma objetiva y realista, sus capacidades y límites, determinando cuáles son sus puntos fuertes y cuáles los débiles, pudiendo de esta manera desarrollar aquellas que más necesarias nos parezcan o de las que más adolezcamos.

Insisto en que nuestro autoconocimiento, la autoevaluación de nuestros conocimientos, aptitudes y capacidades ha de hacerse de la forma más sincera posible, prefiriendo en todo caso subestimarlos que no sobreestimarlos, ya que se trata de tener una visión real de nuestras posibilidades de enfrentarnos con éxito ante una situación de supervivencia y no de fardar de “estadísticas” y “potenciales” ante los demás.

Preparación

Una buena preparación, tanto a nivel teórico como práctico, es importante ya que aumenta nuestra confianza en ser capaces de solventar con éxito cualquier situación de supervivencia a la que nos enfrentemos.

Dicha preparación, para resultar lo más beneficiosa posible, debería englobar tanto conocimientos teóricos y prácticos, como preparación física y psicológica.

Dentro del apartado psicológico, aparte del beneficio que nos otorga el sabernos respaldados por unos conocimientos y capacidades que hemos ido adquiriendo y practicando, han de sumarse diversas técnicas o herramientas como son el entrenamiento autógeno, la meditación, las técnicas de concentración, relajación, aceptación, motivación, etc. (las cuáles iremos viendo más adelante).

Voluntad

Factor determinante para la supervivencia, nuestra voluntad de sobrevivir es tanto o más importante que cualquier otro factor externo. De nuestra motivación, de nuestra voluntad, de nuestro empeño por luchar hasta el final dependerá en gran medida que sobrevivamos o no.

Se dan casos de supervivientes que han muerto después de ser rescatados, porque, sintiéndose seguros, han perdido la motivación por seguir luchando. De igual modo, otros no consiguieron sobrevivir, a pesar de tener unas condiciones a priori favorables, pues no fueron capaces de enfrentarse con éxito a los factores psicológicos ante los que sucumbieron.

Por lo tanto es importante tener una gran voluntad de sobrevivir, la cual puede verse acrecentada al disponer de una moral elevada, estando bien motivado, teniendo una aptitud optimista ante las vicisitudes y manteniendo un buen sentido del humor.

Organización

En toda situación de supervivencia es fundamental conservar las fuerzas, recursos y energías de las que se disponga no realizando acciones inútiles que no nos ayuden a sobrevivir.

Por ello es apremiante organizarse, elaborando un plan de acción que nos permita optimizar nuestros recursos y maximizar nuestras posibilidades de éxito.

Para ello, lo que ha de hacerse es evaluar la situación a la que nos enfrentamos de la forma más objetiva y realista posible, ya que en caso de hacerlo de forma subjetiva, obtendríamos premisas erróneas en las que se basarían nuestras acciones, siendo estas no las más acertadas, en el mejor de los casos, e incluso contraproducentes, en el peor de los casos, para el éxito de nuestra supervivencia.

Así mismo, es importante plantearse metas asequibles e incluso metas fácilmente asequibles, lo que nos permitirá aumentar poco a poco nuestra confianza en nosotros mismos y que nos podamos plantear afrontar metas más complejas en el futuro.

Aparte, el hecho de mantener la mente ocupada en la planificación y en la realización de actividades importantes para nuestra supervivencia también nos ayudará a no dejarnos llevar por nuestros miedos, temores o desesperanza, evitando así caer en la derrota.

Autocontrol

Todo superviviente ha de ser capaz de autocontrolarse, manteniendo la calma y no dejándose llevar por sus miedos, la ansiedad u otros factores estresantes. No se trata de no sentirlos, ni de negarlos, todo lo contrario. Se trata de aceptarlos como una respuesta normal en toda situación de supervivencia y que, paradójicamente, bien gestionados, pueden resultar positivos para nosotros.

Así, se ha de aprender a ser capaz de actuar con acierto a pesar de ellos y no a intentar dejarlos de banda para que no nos interfieran (con lo que conseguiremos normalmente lo contrario).

Esto puede conseguirse trabajando sobre la base que todos estos factores son mecanismos que tiene nuestro organismo para mantenernos en alerta, atentos a nuestro situación y en un estado con buena capacidad de reacción, no para bloquearnos e inutilizarnos. Por lo tanto, son mecanismos de defensa, no de derrota (siempre que no nos dejemos dominar por ellos, claro).

También es muy importante la confianza que uno tenga sobre sus posibilidades de éxito, las cuales se fomentan mediante una preparación y práctica adecuadas y realistas, aplicar el sentido común y la racionalidad, lo que desmontará muchos temores infundados, y, cómo no, mantener un buen sentido del humor, uno de los mejores remedios de los que disponemos ante las situaciones estresantes.


One Comment on “Preparación psicológica para la supervivencia”

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  1. SNAKE % says:

    AMEN master santas palabras . incapie en autocontrol y preparación .

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