En la primera entrega que realicé para ver qué hay de mito y que hay de realidad en la lucha con armas blancas contra zombies cometí un grave olvido: no mencioné nada en absoluto sobre las partes más vulnerables del cráneo del zombie.

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Así que voy a intentar corregir dicho lapsus.

La resistencia del cráneo zombie

¿En cuántas partes se divide el cráneo humano? Eso depende de lo fuerte que sea el martillazo….Chistes malos a parte, el cráneo humano, y por ende el del zombie, constituye una estructura de formidable resistencia, consiguiendo así proteger eficazmente algo tan delicado, tanto para los zombies como para nosotros, como es el cerebro.

Considerando que la resistencia al impacto que puede absorber un material es la cantidad de energía debida a una fuerza ejercida sobre él por un golpe, es decir, por una fuerza grande en magnitud y aplicada durante un intervalo de tiempo muy corto, se han realizado diversos estudios sobre la resistencia de los huesos humanos que son aplicables al cráneo humano.

En primer lugar hemos de tener en cuenta que existen dos tipos de tejido óseo, el hueso cortical, que presenta una gran rigidez y es capaz de soportar un alto grado de carga por unidad de superficie (bajo índice de deformación), y el hueso trabecular, que presenta una mayor flexibilidad pero soporta una menor carga por unidad de superficie (alto índice de deformación).

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El hueso está compuesto de pequeños cristales de sales minerales, principalmente de calcio, dentro de una matriz de colágeno flexible. Estos componentes tienen propiedades mecánicas diferentes, pero la combinación produce un material fuerte como el granito en compresión y 25 veces más fuerte que el granito bajo tensión.

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De hecho, la estructura ósea guarda similitudes con el hormigón armado reforzado con acero: el colágeno es el acero y las sales de calcio, el hormigón, pero la resistencia a la compresión del hueso es mayor que la del hormigón armado y su resistencia a la tracción es casi igual. En cuanto al hormigón sin reforzar, las fuentes no se ponen de acuerdo en cuanto a las cifras: el hueso humano es entre 4 y 40 veces más resistente.

Por otra parte el, grosor del cráneo es variable, siendo más grueso en la parte posterior que en la frontal (alcanzando 3 centímetros en la roca pero sólo 1 en la protuberancia occipital).

Así, las zonas de mayor resistencia son: anterior o frontal, posterior u occipital, anteroexterna u orbitoesfenoidal, posteroexternas o petromastoideas (también llamados pilares o contrafuertes oblicuos posteriores).

Por el contrario, las zonas de menos resistencia están comprendidas entre los arcos de resistencia y corresponden, para zona anterior, la bóveda de la órbita y la lamina cribosa del etmoides, para la zona media, la fosa esfenotemporal y, para la zona posterior, las fosas cerebelosas.

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Puntos débiles del cráneo del zombie

Aparte de lo ya mencionado sobre la resistencia de los huesos, resulta que la forma del cráneo, formada principalmente por huesos que presentan una cierta curvatura y, por tanto, ángulos que pueden deflactar o desviar nuestros golpes, hacen necesario que seamos cuidadosos al escoger nuestro punto de impacto.

Cuatro serán nuestros puntos primarios a atacar:

1) Zona temporal.
2) Zona nasal/ orbital.
3) Zona occipital.
4) Fosa craneal media.

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La zona temporal será la zona predilecta de impacto especialmente en aquellos ataques que realicemos en el plano horizontal mediante un golpe de trazado curvo, aprovechando el momento de inercia del arma, aunque tampoco habremos de desestimarla para estocadas directas de penetración siempre y cuando las realicemos desde la posición correcta. En esta zona el hueso es algo menos grueso y bastante plano, por lo que no presenta tanta resistencia estructural ni capacidad de desvío para los golpes anteriormente referidos.

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La zona nasal/orbital es la zona frontal comprendida, más o menos, por debajo de las cejas y por encima de la mandíbula superior, y se caracteriza por ser un área con huesos no muy resistentes, cartílagos y cavidades (las fosas nasales y las fosas orbitales) que se dirigen directamente hacia la parte inferior del cerebro. Por ello, cualquier golpe directo con la suficiente potencia sobre esta zona puede dañar considerablemente al zombie. Suele ser la zona predilecta de impacto en aquéllos ataques punzantes que se realicen frontalmente o, si el zombie se encuentra en el suelo en posición decúbito supino, para rematarlo.

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La zona occipital, también llamada base del cráneo o nuca, aparte de ser una zona en la que el grueso del cráneo es menor que en otras, también es la zona por donde la médula espinal entra en la bóveda craneal y conecta con el cerebro, por lo que a aparte de poder dañar éste, también es posible dañar dicha conexión y “desconectarla”. Lamentablemente los zombies no suelen exponer dicha zona cuando atacan, ya que atacan frontalmente, por lo que deberemos maniobrar para colocarnos a su espalda o realizar ataques sobre esta zona solo cuando las condiciones nos sean propicias, como por ejemplo en ataques por sorpresa por la espalda o aprovechando que el zombie se encuentre en una posición más o menos de decúbito prono (como cuando se encuentra alimentándose de un cadáver tendido en el suelo).

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La última de las cuatro zonas a escoger prioritariamente para realizar un ataque es la fosa craneal media, que corresponde a la zona que se encuentra inmediatamente encima del paladar y que conecta con la base del cráneo. A pesar de su poco grosor, y por ello su potencial vulnerabilidad, su ubicación la protege, ya que solo permite atacarla mediante golpes muy concretos, principalmente del tipo punzante directo realizados en el sentido vertical ascendente (teniendo en cuenta que el zombie se encuentra de pie). Otros caso en el que dicho ataque suele ser muy empleado es en el caso de tener al zombie, práctica o literalmente, encima nuestro (es el caso del combate cerrado o trabado), teniendo la amplitud de movimientos muy restringida por ello y prácticamente dejándonos este tipo de ataque como única alternativa, eso sí, realizándola con un arma de poca envergadura, para poder blandirla con eficacia, pero con la suficiente como para atravesar la parte inferior de la mandíbula, el paladar y llegar al cerebro causándole suficientes daños como para neutralizar la amenaza que supone el zombie.

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A parte de de éstos 4 objetivos primarios, algunos autores definen otros objetivos secundarios e incluso terciarios, como por ejemplo serían el cuello (que algunos incluyen como objetivo primario con la intención de cercenarlo, lo cual yo desaconsejo), las rodillas o las mandíbulas.

A este respecto, la descripción más exhaustiva de éstos ha sido la realizada por Roger Ma en su obra Manual de combate Zombi, definiendo los secundarios como aquéllos que no neutralizan la peligrosidad del zombie pero si la disminuyen notablemente, y que son la mandíbula y el cuello (cercenándolo), y los terciarios como aquéllos que tampoco neutralizan la peligrosidad que representa el zombie, pero sí que imposibilitan o ralentizan notablemente su movimiento (rótula y tendón de Aquiles). Finalmente, Mr. Ma también define los objetivos a evitar en un ataque, porque aunque siendo buenas zonas para atacar a un humano, no lo son en absoluto para ofender a un zombie: genitales, torso y manos (aunque cercenando estas últimas, sobre todo si se hace acompañadas de gran parte del brazo, se reduce notablemente la capacidad de agarre del zombie).

También hay que tener en cuenta que por mucho que se consiga impactar y penetrar el cráneo del zombie, no se neutralizará la amenaza que este representa salvo que se produzca el suficiente daño en su cerebro, por lo que el arma no solo ha de ser suficientemente poderosa como para atravesar la protección que representa el cráneo sino que además ha de conservar todavía lesividad suficiente como para causar a continuación daños importantes en el cerebro del zombie.

Todo esto hay que tenerlo en cuenta al escoger el arma con la que se pretende intentar atravesar el cráneo de un zombie, especialmente si se escoge hacerlo alegremente con un cuchillo, tal y como se ve en alguna peli o serie, porque ni de coña va a ser tan fácil hacerlo.


6 Comments on “Armas blancas vs zombies (2): Puntos débiles del cráneo del zombie”

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  1. Sedz says:

    Muy buena aporte, eso de que el cráneo es equivalente al hormigos armado si fue toda una sorpresa.
    A mi me gustaria agregar otros dos puntos, pequeños, pero algo utiles en ciertas circunstancias:
    El primero es el canal auditivo, usando algún picahielos, varilla o algun objeto alargado y duro, se podria atravesar el timpano, mover algunos huesos menores (estos no tapan del todo el camino) y romper un poco de cartílago, se podría llegar al cerebro, el problema es que el pequeño espacio hace que sea obligatorio usar armas punzantes y delgadas, haciendo que sean frágiles y poco practicas en otros ataques. Ademas de que la misma proximidad sería algo muy poco deseable.
    El otro no es “mortal”, pero si neutraliza casi por completo al zombi, si se hace un corte profundo (unos 3-5 centimetros) entre las vertebras, se cortan la mayor parte de conexiones nerviosas, dejando al zombi paralitico, esta tecnica es util sobre todo si la unica arma que se tiene es algo fragil (un vidrio) o es muy pequeña (una navaja o cutter), pero de nuevo, atacar y cortar tan preciso requiere proximidad y circunstancias especiales, por lo que su uso es casi nulo.

  2. Pelos says:

    Tener precisión de cirujano en medio de un combate creo que es pedir demasiado al superviviente medio…

    Mejor ataques más simples en zonas más accesibles y amplias.

  3. Sedz says:

    Por ello dije de uso casi nulo, el uso del canal auditivo fue usado por mafiosos en los años 40, usando picahielos apuñalaban la zona de la nuca, sien, paladar (esta se descarta porque se introduce la mano en la boca) y la oreja. El otro punto pues… seccionar entre vertebras (de manera normal hay una distancia de cerca de medio centimetro, (varia segun la “joroba”, posicion, edad y complexion fisica), aun en situaciones “normales” el atacar a esa zona y tener éxito lo veo casi imposible, pero contra un enemigo lento y torpe, tal vez se pueda hacer trabajando en equipo, uno lo tumba boca abajo y lo mantiene ahi, al menos con la cabeza inmovil, mientras el otro corta, fuera de eso, creo que es mejor correr o usar el arma en uno mismo (si no hay de otra).

  4. Sam says:

    Realmente cuando hablamos de luchar cuerpo a cuerpo con un zombie es algo sumamente dificil y que se debe evitar a toda costa. Me alegra mucho que sean objetivos con respecto al tema ya que lo que se ve casi siempre es que un sobreviviente con una espada o un machete logra acabar el solo con todo un ejercito de no muertos.

    Pienso igual que tu sobre cortar la cabeza de un zombie. Decapitar a una persona no es tan sencillo. Los huesos de la columna vertebral son muy resistentes.

    Yo en lo personal trataria de escapar, si no puedo enconces trataria de inmovilizar al zombie o hacerlo caer para luego rematarlo con un golpe a el punto numero 1 del craneo. Oviamente si son de los de estilo lento estilo the walking dead. Si son infectados de esos que saltan y corren debo decir que no seria hombre muerto jajaja

  5. Pelos says:

    Publicado como colaboración en Zombie Freaks España:

    http://zombiefreaksespaña.com/armas-blancas-vs-zombies-2-el-craneo-del-zombie/

  6. Pelos says:

    Actualizado el 08/12/2017 con la inclusión de un vídeo visto en el artículo original de Zombeach ¿Cuál es la mejor manera de matar zombies?, el cuál podéis leer clickando aquí:
    http://www.zombeach.es/la-mejor-manera-matar-zombies/.

    En el vídeo, muy interesante tanto en su contenido principal como en su reflexión final (pq todo el mundo en las pelis de zombies trata a los zombies como si no supieran que son o no hubiesen existido nunca), se dan unos datos interesantes, aunque en algún momento ligeramente diferentes de los que yo he mencionado en el artículo aquí publicado, en concreto respecto al grosor de la zona temporal (4mm) y de la zona frontal (8mm), afirmando que la fuerza necesaria para atravesarlas es de 225N y 540N respectivamente.

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