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Que Michonne, al menos en el cómic (no recuerdo en la serie), cogiese la katana del niñato de su vecino e inmediatamente fuese capaz de ir cercenando a diestra y siniestra cabezas de zombies, cuando no otros miembros, no quiere decir que tod@s estemos capacitad@s para hacerlo.

Más bien al contrario, no solo es una habilidad de la que la inmensa mayoría carecemos sino que además nos costaría años de entreno y perfeccionamiento el poderla realizar.

Históricamente la decapitación como pena capital ha ido evolucionando en cuanto a usos y costumbres, pero hasta la invención y adopción de la guillotina tal y como la conocemos, la típica de la revolución francesa, cercenar una cabeza de un solo tajo con espada o hacha era algo que requería de una gran maestría. Tanto era así que los verdugos capaces de hacerlo estaban muy reconocidos y gozaban de gran fama, siendo muy bien pagados y cotizados, llegándose al caso de ser contratados sus servicios desde otros países como en el conocido caso de la decapitación de Ana Bolena, en la que el Rey Enrique VIII contrató los servicios de un verdugo venido exprofeso de Francia para ello (aunque también hay quién afirma que fue la propia Ana Bolena quién contrató sus servicios a tenor de su fama para evitarse sufrimientos).

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Aparte de la maestría del verdugo en su oficio, en todo ello influiría, como no, tanto el tipo de arma utilizada como la posición en la que se colocaba la persona que iba a ser ajusticiada (de rodillas, con el torso inclinado o no, con apoyo o sin él, etc.), adoptándose unas u otras variables siempre con la intención de facilitar en todo caso la decapitación.

Pues bien, si aun así en estas condiciones óptimas era difícil, muy difícil, realizar la decapitación de un solo tajo, imaginaos lo que supondría ir decapitando zombies por parte de supervivientes no entrenados en el combate con armas blancas, en unas más bien poco favorables condiciones (tanto por el movimiento de los zombies, como por su más que posible numerosa presencia y por su poca predisposición a ser decapitados) y utilizando unas armas de dudosa calidad y posible deteriorado estado de conservación.

Resumiendo, que si difícil es realizar de un solo tajo una decapitación en una ejecución, mucho más lo es realizarla en un combate.

Pero que no sea fácil, o no tanto como nos quieren hacer creer en las pelis y series, no quiere decir que no sea posible, así que veamos cómo realizarla correctamente.

Cómo decapitar zombies

Cortar cabezas de zombies limpiamente y de un solo tajo radica en dos factores: una buena técnica y una buena herramienta de corte.

Primero de todo está saber ejecutar correctamente la técnica de corte, siendo precisamente alinear el filo con la trayectoria del tajo la principal dificultad con la que nos encontraremos. Esto es muy importante ya que de no estar correctamente alineados filo y trayectoria, el primero no incide sobre el objetivo a cercenar de forma que se aproveche su poder cortante, al contrario, incide una parte no afilada y que por tanto no corta, impidiendo que el filo penetre y continúe efectuando el corte, lo que frena el avance del arma. Para que nos entendamos, el sumun del desalineamiento sería golpear con la parte plana del arma.

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Resultado, el zombie continua avanzando con la cabeza sobre sus pútridos hombros con funestas intenciones para con el superviviente.

El buen alineamiento solo se consigue en base a la práctica, mucha práctica. Cuando se consigue la fuerza que efectuamos incide básicamente en el filo, aprovechándose esta casi al completo en el corte. Una buena manera de practicarlo es mediante el simple ejercicio que propone Skallagrim en el siguiente video (simple que no sencillo):

Aparte del alineamiento, la correcta ejecución del corte también comportaría muchos otros factores, como que el punto de impacto fuese deslizándose a lo largo del filo (rebanando el objetivo), que al arma se le diese el impulso necesario, que se ejecutará un correcto movimiento de pies y cuerpo para poder aprovechar dicho impulso en el corte, etc, que requieren de una gran práctica para realizarlos con soltura y eficacia, porque una cosa es golpear con un arma y otra muy diferente cortar con ella.

Pero no solo la correcta ejecución de la técnica de corte es la única dificultad con la que nos encontraremos. Luego vendría conseguir acertar en el cuello del zombie.

El cuello del zombie es un objetivo relativamente pequeño, mucho más que la cabeza del mismo, y por tanto ya difícil de acertar en un objetivo estático y aún más cuando este se encuentre en movimiento, posiblemente abalanzándose contra nosotros, tambaleándose y presentando, sin ser esta su intención, un objetivo esquivo y de difícil acierto. Para complicarlo aún más, no bastaría solo con impactar en él, sino que deberíamos cortarlo completamente.

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Además también suelen obviarse los brazos de los zombies. Estos, salvo que cojamos al zombie por sorpresa, no se encontraran caídos y pegados paralelos al cuerpo, sino que normalmente nos los encontraremos alzados y dirigidos hacia nosotros, en lo que Roger Ma denominó como embudo fatal (y que yo me obstino en confundir con “embudo mortal”), entorpeciendo e incluso llegándonos a impedir realizar el tajo correctamente, ya sea porque éstos queden interpuestos entre el filo de nuestra arma y nuestro objetivo o porque directamente nos agarren.

Efectivamente, la mayoría de los tajos que propinaremos serán en un plano más o menos horizontal, el mismo en el que se encontrarán los brazos extendidos hacia nosotros de los zombies, así que no es tan descabellado pensar que nuestro filo podría impactar primeramente en ellos, no consiguiendo impactar, o haciéndolo con menor fuerza de la necesaria, en el cuello y por tanto no produciéndose la deseada decapitación.

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Sobre contar con una buena herramienta de corte para cercenar cabezas de un solo tajo, podríamos entrar en un larguísimo debate que va más allá de los objetivos de este artículo: que si hacha o espada, si recta o curva, que si katana o espada ancha, que si hacha danesa o de leñador, etc.

Informándome sobre la decapitación como pena capital, sorprendentemente he descubierto que parece ser que era más eficaz utilizar una espada que no un hacha, aunque no he encontrado ninguna referencia sobre el porqué. Así que nuestra elección al respecto debería ser obvia, siempre y cuando no nos planteásemos el que aparte de un arma fuese también una herramienta útil para otros menesteres, claro.

Sobre el tipo de espada a escoger, tradicionalmente se ha considerado que las espadas curvas presentaban ventaja sobre las rectas al realizar cortes, aunque si se tiene en cuenta que, con alguna notable excepción como la gladius hispaniensis, la inmensa mayoría de las espadas rectas utilizadas desde los primeros tiempos hasta bien entrada la Baja Edad Media estaban pensadas para herir principalmente con su filo, es decir tajando o cortando, y que efectivamente así lo hacían, como se deduce del estudio de los vestigios tanto documentales como de los físicos (arqueología forense) hallados, esta supuesta ventaja pierde importancia rápidamente. Si un tipo de espada era capaz de decapitar un oponente en el siglo VIII, podrá decapitar a un zombie actualmente.

Así que mucho más importante que tipos de arma, formas, tamaños y gustos personales considero que lo más importante a lo hora de seleccionar nuestra “segadora de zombies” particular radica en una sola cuestión: adquirir un arma de calidad. Y en esta cuestión, nuestro bolsillo va a tener mucho que decir (aunque para otros aspectos prácticos, podéis echarle una hojeada a nuestro artículo dedicado a como escoger una buena arma blanca para sobrevivir al AZ clickando aquí)

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Quería analizar con detenimiento ciertos videos que circulan por la red sobre la efectividad de ciertas armas blancas sobre torsos simulados y/o cadáveres de animales, pero por el momento lo dejamos aquí, que ya me he enrollado suficiente por hoy.

Sólo una cosa que no quiero que me quede en el tintero: una vez decapitado un zombie, la cabeza sigue siendo peligrosa, así que tened cuidado con ella 😉


2 Comments on “Armas blancas vs zombies (3): Las dificultades que entraña ir decapitando zombies.”

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  1. Sedz says:

    Sobre decapitación hay que ver otra cosa. Al menos en mi pais, es mas común las fracturas/aplastamientos del cráneo en asesinatos que las decapitaciones.
    En cuanto a que una espada pueda cortar mas facil una cabeza se me ocurre esta teoría:
    Un cuello normal mide entre 20-30 cm de diametro, las hojas de hachas de batalla suelen ser de entre 10-15 (en Europa del Norte), mientras que las hojas de una espada minimo son de 50 cm, las hachas de leñador en cambio son de entre 10 a 25 (según modelos). Atinarle al cuello con la presicion, fuerza y angulo correcto, cuando la superficie a cortar y la cortante son casi iguales me suena casi imposible (a menos que uno sea un Sanson…), en cambio con una espada, mas manejable (hasta darle a una raiz con un hacha es dificil, pero un machetazo es mas simple) y con una hoja mas grande, debe facilitar el trabajo.

    Y solo como anecdota, en la historia hay muchos casos de “ejecuciones” donde el mismo “ejecutado” regaña al verdugo por su incompetencia. No recuerdo el nombre de conde ingles, que tras 15 o 16 golpes de hacha se para, y grita al verdugo que de bien el tajo, o que mejor deje a otro.

  2. Pelos says:

    Pues una vez explicado, me parece tan buena y simple explicación que es casi de sentido común que así sea.

    Gracias por el aporte Sedz

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