Volviéndonos a centrar en las técnicas básicas de socorrismo, útiles tanto en caso de Apocalipsis Zombie como en el mundo preapocalíptico actual, hoy vamos a tratar sobre el llamado algoritmo del soporte vital básico (SVB).

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Que no es otra cosa que la explicación de qué hacer, cómo y cuándo en caso de tener que aplicar primeros auxilios a una persona que haya sufrido una parada cardio-respiratoria por motivos no traumáticos.

Aunque ya lo he mencionado en anteriores entregas, lo volveré a decir: las técnicas que a continuación describiré, aunque útiles en caso de AZ, no son específicas de éste. Al contrario, su uso óptimo está pensado para situaciones que se darían en un mundo preapocalíptico actual, en las que nuestra actuación se vería respaldada por todo un sistema de emergencias y sanitario que realmente sería el encargado de solventar la situación, habiendo sido nosotr@s solo partícipes a modo de colaboración (preservando las constantes vitales del socorrido hasta que dicho sistema de emergencias sanitarias se pudiera hacer cargo de él/ella).

Además, el SVB se aplica a aquéllas personas inconscientes que han sufrido una parada cardio-respiratoria (PCR) por motivos principalmente no traumáticos, así que dejaremos para más adelante otros protocolos de actuación ante heridas traumáticas tales como heridas por armas o mordeduras de zombies.

En definitiva, que explicaré la técnica tal y como la aplicaríamos a día de hoy.

Algoritmo del SVB

Toda nuestra acción como socorristas ha de basarse en el principio básico ya anteriormente mencionado del PAS:

– Proteger
– Avisar.
– Socorrer.

Así en primera instancia, al encontrarnos con una persona a la que debamos socorrer, lo primero que debemos hacer es protegernos a nosotros mismos para evitarnos daños (NOTA MUY IMPORTANTE: si nos dañamos no solo no podremos socorrer a nadie sino que además nos tendrán que socorrer también a nosotros), luego al socorrido y por último a terceras personas que pudieran llegar al lugar de los hechos.

Para ello, buscaremos tanto lo que ha producido el daño en la víctima como otras fuentes potenciales de peligro, adoptando las medidas oportunas para neutralizarlos o minimizarlos.

Una vez realizado esto, procederemos a avisar a cualquier persona que pudiera estar en las inmediaciones para que nos ayude. La forma más sencilla de hacerlo es gritando pidiendo socorro, aunque emitir señales acústicas y/o luminosas también estaría bien. Esta petición de socorro dirigida a las personas que se encuentren en las inmediaciones tiene mucha más importancia de la que a priori pueda parecer, tal y como veremos en las siguientes fases.

A continuación, ya con el entorno asegurado (sin peligro) y avisado de nuestra situación, procederíamos a evaluar a la víctima: consciencia, respiración y pulso. Esta valoración deberá llevarnos menos de 30 segundos (10 segundos para cada una de las constantes vitales antes reseñadas).
Para evaluar la consciencia, preguntaremos a la persona por su nombre y como se encuentra (estímulo verbal). Si no recibimos respuesta, lo tocaremos o golpearemos suavemente (muy suavemente), evitando zarandearlo, para evitar posibles lesiones cervicales, esperando que reaccione de alguna manera (estímulo físico). De no recibir respuesta, y pasando de realizar estímulos físicos más intensos como pellizcar o pinchar, concluiremos que la persona no está consciente y pasaremos a evaluar la respiración.

Para evaluar la respiración de la víctima muy posiblemente primero deberemos moverla para colocarla tumbada boca arriba, acción que realizaremos con sumo cuidado, para evitar lesiones cervicales y a ser posible con la ayuda de terceros que hayan acudido en respuesta a nuestra petición de socorro. En todo caso el movimiento de la víctima se realizará sujetando el cuello y la cabeza para mantener el eje cuerpo-cuello-cabeza alineado y girando toda la víctima como un bloque.

Una vez colocada en esta posición, nos situaremos de rodillas a un lado de la persona a socorrer, más a menos a la altura de su tórax, abriremos la vía aérea mediante la tracción mandibular, realizaremos una somera inspección para ver que esta no se encuentra obstruida por ningún objeto, el cual retiraremos si lo vemos, y acercaremos a su cara a la nuestra ligeramente ladeada, para que de esta forma podamos aplicar la técnica del VER, OIR y SENTIR:

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– Ver si el tórax se mueve (movimientos de inspiración y expiración).

– Oír si la persona inhala y/o exhala aire.

– Sentir la inhalación/exhalación del aire en nuestro rostro.

Sobre la evaluación del pulso de la víctima, estando esta inconsciente y sin presentar respiración, carece prácticamente de importancia el determinarla ya que una persona que no respire, tenga o no tenga pulso, acabará por perderlo, resultando mucho más apremiante empezar a socorrerla inmediatamente, aplicando la reanimación cardio-pulmonar (RCP), para evitarle lesiones cerebrales por anoxia.

Pero justo antes de socorrerla se deberá de proceder a avisar al sistema de emergencias, algo que encontraremos enormemente a faltar en caso de AZ, para que se active la cadena de socorro. Nuestro aviso, que podremos realizar nosotr@s mism@s o mediante una tercera persona que haya acudido alertada por nuestra inicial petición de socorro, lo realizaremos normalmente vía telefónica, aunque también podría realizarse mediante otros sistemas de comunicación, incluso personándose en un centro sanitario, por lo que es muy importante tener claro el número de emergencias de la zona en la que nos encontremos (112 en Europa). Es muy importe realizar este aviso ya que de no activarse la cadena de socorro, aunque socorramos a la persona, difícilmente podremos salvarle por carecer de los medios y/o conocimientos adecuados para tratarle.

El aviso será claro, conciso y lo más breve posible (salvo que nos pidan más detalles): localización, estado de la persona a socorrer (inconsciente, sin respiración, etc.), información de cualquier otro factor importante e indicación del inicio del SVB. En todo caso seguiremos las indicaciones que nos den y responderemos sinceramente a cualquier pregunta que nos formulen. También por ello es importante que haya más de una persona socorriendo a la víctima, porque mientras una realiza la comunicación, la otra ya la está socorriendo.

Porque recordad que la RCP ha de realizarse lo más rápidamente posible tras la PCR, a poder ser antes de transcurridos 4 minutos desde esta, para evitar lesiones cerebrales graves y aumentar las posibilidades de reanimación.

Aplicaremos la RCP en proporción de 30:2 (30 compresiones y 2 ventilaciones) hasta que acudan al lugar los servicios médicos de emergencia y se hagan cargo de la situación o hasta que se produzca la reanimación cardio-respiratoria espontánea (RCAE).

Sobre cómo realizar correctamente la RCP, me remito al artículo que ya realizamos sobre ella y que podéis leer clickando aquí.

En resumen, el protocolo del SVB para una persona adulta puede esquematizarse se así:

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(Nota: aunque marque según recomendaciones 2010 del ERC, continúan siendo válidas para las actuales recomendaciones 2015 del ERC)

Actualmente hay gran presencia de desfibriladores externos automáticos (DEA), especialmente en lugares públicos, por lo que sería de aplicar el denominado soporte vital avanzado (SVA), sutil variación del SVB en el que intervendría dicho aparato:

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Por otra parte, en el caso de ahogados y niñ@s, el SVB se realizaría de igual manera, pero iniciando la RCP con 5 ventilaciones llamadas de rescate, esperando la RCAE, y a continuación realizando con normalidad la RCP: las compresiones (15 para los niñ@s y 30 para los ahogados) seguidas de 2 ventilaciones.

SVB Pediátrico:
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SVA Pediátrico:
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SVB Ahogados:
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Todo esto sería de aplicación en caso de una persona inconsciente y sin respiración. En el caso que la persona estuviese inconsciente pero respirase, se le colocaría en posición lateral de seguridad (PLS), de la que hablaré con más detalle en otra ocasión, y se le vigilaría estrechamente hasta la llegada de los servicios de socorro, pasando a realizar las maniobras de RCP en caso que sufriera PCR.

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En caso que la persona se encuentre consciente y respire con dificultad o de forma anómala, se le dejará adoptar la postura en la que más cómodo se encuentre, siempre vigilando su evolución y actuando en consecuencia (PLS en caso de pérdida de consciencia, RCP si se produce PCR) hasta la llegada de los servicios de socorro.

Puede estar de sobras decirlo, pero el caso de una persona consciente pero sin respiración no se dará, o mejor dicho, se dará durante unos breves momentos, hasta que pierda la consciencia como consecuencia de la falta de respiración, por lo que pasaría a convertirse en una persona inconsciente y sin respiración.

A modo de resumen de todo lo expuesto, aparte de las entradas que hemos dedicado a ello en nuestra categoría de Primeros Auxilios (y que podéis leer clickando aquí), os dejo el siguiente enlace donde está todo concentrado y explicado en una sola página.

Bueno, hasta aquí lo que sería el SVB y SVA en nuestro mundo actual preapocalíptico en el que gozamos de las ventajas que nos aporta nuestra sociedad. Ahora pasemos a ver qué sucedería en caso de ataque zombie.

SVB en caso de Apocalípsis Zombie

Vale, el SVB no te servirá para curar a un herido por la mordedura de un zombie o politraumatizado que ha caído desde cierta altura mientras intentaba alcanzar unos suministros básicos, de lo que por otra parte ya trataremos en su momento, pero te servirá para intentar salvar a todo aquél que pierda la consciencia y la respiración por motivos no traumáticos.

Porqué los supervivientes continuaremos padeciendo atragantamientos, ataques al corazón, afectaciones al sistema nervioso central, enfermedades broncopulmonares, intoxicaciones por gases, ahogamientos (por líquido) o asfixias (por desplazamientos del oxígeno del aire) que nos harán perder la respiración y las consciencia.

Así es, ya sea debido al incendio de nuestro refugio, porque nos sumerjamos con poca fortuna en el agua, porque comamos con más ansia de la habitual o simplemente por el paso inexorable de nuestra edad, en caso de AZ se presentarán las mismas causas que pudieran provocar la PCR en nuestro cómodo mundo actual. Es más, como para sobrevivir tendremos que realizar muchas más arduas tareas, exponernos a más riesgos y con menores medidas de seguridad, es bastante probable que aumenten exponencialmente las posibilidades de sufrir una PCR debidas a una causa accidental. Sin olvidar que también la falta de medios y medicamentos hará crecer el número de PCR debidas o derivadas de enfermedades.

La principal dificultad con la que nos encontraríamos en caso de Holocausto Zombie, es la falta de medios personales y materiales que permitirían prestar una asistencia definitiva a aquéllos que, una vez recuperados de la PCR, así lo necesiten. Con suerte, contaremos con alguna persona que tenga algún conocimiento asistencial. Quizás con mucha suerte contemos con un profesional sanitario. Pero será casi imposible que contemos con todos los profesionales y medios que existen actualmente y que garantizan la cadena asistencial.

Pero dejando aparte esta gran carencia, hemos de ser conscientes de varios otros factores específicos a la hora de aplicar el SVB en caso de AZ:

1) Presencia de zombies por doquier: la apabullante cantidad de no-muertos presentes en la zona en la que tengamos que aplicar el SVB dificultará o impedirá su aplicación, exponiendo en todo caso a un gran riesgo al/los auxiliador/es. Si en primeros auxilios proteger es una premisa crucial, en este caso concreto toma una dimensión que creo no es la que estaba contemplada en el PAS. La única forma de aplicar los primeros auxilios será pues una vez neutralizada esta amenaza, ya sea mediante la interposición de una barrera física o por eliminación de los zombies.

2) Posibilidad de reanimación de la víctima como zombie: en función del agente zombificador con el que nos encontremos, existe la posibilidad que la persona socorrida acabe alzándose como zombie. Por ello en caso de ser así posible, es importantísimo que se inmovilice a esta antes de tratarla para evitar que acabe atacando a quien la socorre y, de ser posible, siempre realizar los primeros auxilios en grupo, para que puedan controlar la evolución del paciente, estar alerta y actuar en consecuencia. El material barrera que se utilice para evitar contagios debería ser capaz de proteger al socorrista y evitar que sufriera daños en caso de ser atacad@, especialmente al realizar las insuflaciones de la RCP, momento en el que sería muy vulnerable al ataque del socorrido recién convertido en zombie. Por este motivo recomendamos hacerlas siempre con el balón resucitador o como mínimo con la mascarilla del mismo o con una mascarilla de resucitación o rescate.

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3) Posibilidad de transmisión del agente zombificador: dejando de banda la posibilidad de transmisión de éste por el ataque de la persona infructuosamente socorrida y recién convertida en zombie, la posibilidad de transmisión del agente zombificador por contacto directo con la persona socorrida es una eventualidad mucho más funesta que la potencial transmisión de otras enfermedades, así que aun cuando la posibilidad de transmisión se considera más bien escasa en aquéllos pacientes que sufren una PCR por motivos no traumáticos, se aconseja encarecidamente siempre realizar las maniobras de SVB utilizando materiales barrera tales como guantes, mascarillas, etc.

4) Dificultades físicas: realizar las maniobras de SVB puede resultar mucho más arduo y agotador de lo que a priori podría parecer, especialmente si el que socorre no se encuentra en un buen estado físico, ya sea por falta de preparación física o por una mala nutrición, características ambas que con gran frecuencia se darán en los supervivientes del AZ.

5) Dificultades materiales:
si bien en principio el SVB podría realizarse sin el concurso de material específico, las características particulares de Apocalipsis Zombie hacen que sea necesario todo lo contrario: materiales de barrera, cuerdas, correas, cintas esposas o cadenas para inmovilizar a la persona a socorrer, mascarilla de rescate o balón resucitador, etc. Aparte, si ya nos metemos en las maniobras del SVA/DEA, intenta encontrar un desfibrilador automático en medio de un Apocalipsis Zombie, y que encima tenga la batería cargada, puede ser una empresa quimérica de realizar.

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(Signo universal ILCOR de DEA; recuérdalo porque dónde aparezca debería haber un DEA)

En fin, con dificultades del tipo que sean o sin ellas, el SVB es, tal y como su nombre indica, tan básico de conocer como vital de realizar para socorrer con eficacia a la persona que lo necesite, tanto en caso de AZ como en nuestro día a día actual.


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