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Continuaremos con la explicación de las técnicas necesarias para pasar desapercibidos en el entorno de un mundo apocalíptico dominado por los zombies centrándonos en los aspectos olorosos y sonoros de nuestro camuflaje.

Oler como un zombie

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Gracias a la saga The Walking Dead tod@s nos hacemos una idea general, aunque imprecisa, sobre como camuflar nuestro olor para parecer ser zombies.

Si bien es cierto que embadurnarnos con la sangre, vísceras u otros trozos de zombie pueden ayudar a disimular nuestro propio olor, como por ejemplo en la naturaleza hacen los lobos al restregarse contra los cadáveres de sus presas u otros despojos que encuentran, no deja de entrañar un gran riesgo de contagio, especialmente en aquellos casos en los que el agente zombificador sea altamente contagioso y no esté ya presente en nosotros.

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Por lo tanto, sería más que aconsejable que para evitar que nuestro disfraz acabe convirtiéndose en nuestra mortaja, extremáramos las precauciones a este respecto:

1) Evitar que la materia orgánica zombie que utilicemos para camuflarnos entre en contacto con nuestras mucosas, especialmente las presentes en la cara: ojos, boca y nariz (las otras mucosas son más difíciles que entren en contacto con los restos zombies que utilicemos).

2) Evitar asimismo que la materia orgánica zombie que utilicemos para camuflarnos entre en contacto con nuestras manos, tanto por la posibilidad de contaminar los objetos que toquemos como especialmente por la posibilidad de contagiarnos a nosotros mismos al tocarnos la cara, frotarnos los ojos, rascarnos la nariz, etc.

3) Recomendablemente utilizar ropa específica o desechable (de un solo uso), que impida la contaminación de nuestras ropas habituales por contacto, traspaso o calado con la materia orgánica zombie que utilicemos para camuflarnos. Por tanto, que disponga de cierto grado de impermeabilidad.

4) Y a ser posible, que dicha ropa que utilicemos sea de fácil extracción, para disminuir el riesgo de contagio cuando nos desprendamos de ella.

Obviamente una vez nos encontremos a salvo deberemos eliminar cualquier resto de materia orgánica zombie que haya entrado en contacto con nuestro cuerpo, recomendablemente mediante lavado/arrastre con agua, dejando primero que el agua arrastre la mayor proporción de dicha materia y luego frotando suavemente, combinándolo con el uso de desinfectantes y/o jabones, en caso de ser necesario.

Recuerdo que un amigo me explicó una vez que en uno de los trabajos de buzo que realizó, y en los que tuvo que recuperar varios cadáveres de un barco hundido, a pesar de bañarse durante más de dos horas y utilizando jabones y lejía, no fue capaz de sacarse el olor a muerto de encima…Esta anécdota puede darnos una idea de la potente estimulación que el olor a muerto deja en nuestra pituitaria, ya que tras el baño descrito lo más seguro es que mi amigo para nada hacía olor a muerto, pero sin lugar a dudas su sentido del olfato había quedado impregnado de tan peculiar olor.

El hedor característico de la muerte, y de los procesos de descomposición que se inician con ésta, impregna todo lo que rodea al cadáver. Lamentablemente para nosotros, a diferencia de los cadáveres habituales, los zombies tienen los procesos de descomposición ralentizados y no se quedan estáticos en un solo sitio, por lo que difícilmente impregnan con su olor algo de su entorno que podamos hacer servir para camuflarnos olfativamente ante ellos…nada salvo la ropa que llevan.

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La ropa de un zombie, al estar compuesta de materiales porosos que absorben los olores y al haber estado en contacto directo con él desde que regresó a nuestro mundo, pueden ser una buena baza para camuflarnos olfativamente y, por descontado, mucho más segura de utilizar, desde un punto de vista de riesgo de contagio biológico, que los restos de materia orgánica de un zombie que anteriormente habíamos descrito. Aun así, para minimizar el riesgo de contagio, deberíamos tener en cuenta la presencia o no de restos orgánicos recientes impregnados en la ropa que vayamos a utilizar y, en todo caso, adoptar las medidas que consideremos necesarias para evitarlo.

A pesar de disponer de estas buenas estrategias para oler a zombie, las ya descritas y otras que no hemos mencionado por no estar convenientemente probadas, al intentar camuflarnos olfativamente nos encontraremos ante una gran dificultad: el dejar de oler a seres humanos vivos.

Sí, aunque pudiera parecer algo sin importancia al tener suficientes recursos para oler como los zombies, posiblemente éstos no serán suficientes para enmascarar completamente nuestra sutil fragancia a humano vivo, reconocible por los muertos vivientes en nuestras emanaciones corporales de sudor o feromonas. Siempre se ha dicho que miedo se huele y se ha demostrado científicamente que esto es así: cuando sentimos miedo el sudor que emanamos transmite un mensaje de alarma a nuestros congéneres, que también puede ser captado por otras especies animales. Y obviamente es bastante fácil sentir miedo estando en medio de una marabunta de zombies sufriendo por si nuestro atavío zombie será suficientemente elaborado como para sacarnos vivos de la situación. En definitiva, sería una respuesta muy humana, la cual precisamente nos delataría. El lenguaje corporal olfativo es mucho más complejo y nos influye mucho más de lo que nos imaginamos, aunque de hecho, justo empezamos a vislumbrar como nos comunicamos olfativamente.

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Pero bueno, dejando de banda este inconveniente, no perdamos la esperanza en la adopción de nuestras medidas de camuflaje olfativo y confiemos que lo que ha funcionado en las pruebas, funcione en el mundo real (¿de verdad pensabais que os íbamos a dejar salir a un mundo infectado de zombies sin haber probado antes los consejos que os estamos dando? Bueno, de ser completamente inevitable sí…).

Pero de eso ya hablaremos en el apartado específico. Ahora continuemos con la siguiente técnica de camuflaje anti-zombie.

Sonar como un zombie

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Al igual que sucedía con el caso del olor, lo que es realmente difícil no resulta ser sonar como un zombie sino no sonar como un humano. Me explico.

Por una parte, olvidaros de ir emitiendo el típico sonido gutural (el conocido ARGHHH…) y sus diferentes variables al que el mundo del celuloide nos ha acostumbrado. Lo único para lo que os puede servir es para centrar la atención sobre vosotros (los sonidos de los zombies excitan y alertan a sus propios congéneres) y delataros como vivos en caso de no entornarlo correctamente, hacerlo en situaciones en las que no lo haría un zombie o simplemente porque al haber llamado la atención, ha habido otro aspecto que os ha delatado como humanos vivos. Al fin y al cabo, un humano vivo haciéndose pasar por un zombie mudo levantará mucho menos sospechas que uno que emita un arghhh fuera de lugar, con demasiada buena entonación humana o que alerte de la supuesta presencia de una presa humana. Sí, lo reconozco, ante la necesidad de hacernos pasar por muertos vivientes sería mucho más divertido poder ir emitiendo sonidos guturales a diestro y siniestro, pero mirar de pensar menos en lo que es divertido y pensar más en lo que os mantendrá con vida.

Por otra parte, evitad conversar. Los estudiosos del tema no acaban de ponerse de acuerdo en si los zombies se comunican o no, pero desde luego lo que sí está comprobado es que no lo hacen de la misma forma que lo hacen los humanos vivos (lo que queda totalmente patente incluso en aquéllos casos excepcionales en los que se ha documentado a un zombie emitiendo palabras). Por lo tanto, el lenguaje oral humano es el principal aspecto del camuflaje sonoro por el que los verdaderos zombies podrán descubrir vuestro embuste, con las nefastas consecuencias que para vosotros conllevaría, pero también resulta ser el más fácil de disimular: solo hace falta mantener la boca cerrada. Claro que esto no le puede resultar fácil a según qué tipos de personas y nunca se sabe cuándo vamos maldecir por habernos dado un golpe, soltar un chillidito porque el zombie verdadero que tenemos al lado nos ha asustado, soltar una risita por ponernos nervioso (no me imagino que nos pueda parecer gracioso estar haciéndonos pasar por un zombie en medio de un grupo de hambrientos muertos vivientes) o que simplemente se nos escape un eructo o un estornudo.

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Vale, esto último tampoco tiene mucho que ver con el lenguaje oral humano, pero no dejan ser sonidos típicos que nos pueden delatar y/o llamar la atención sobre nosotros, así como otros ruidos que se generen durante o como consecuencia de nuestro movimiento, lo cual no tendría mayor importancia si realmente fuéramos zombies y no humanos disfrazados. Me refiero a sonidos de vuestro equipo que puedan llamar la atención de los no-muertos que os rodean, como tintineos, pitidos y alarmas de relojes, comunicaciones vía radio, etc.

Y para aquéllos que estéis pensando en comunicaros con otros compañeros humanos disfrazados de zombies mediante signos, es buena idea, pero por favor, hacerlo de forma que no vulneréis lo ya explicado en el apartado para el camuflaje visual, es decir, signos sutiles que pasen desapercibidos por los zombies que os rodean y que en todo caso no requieran de la coordinación y velocidad de un humano para realizarlos.

Como se puede apreciar, en el camuflaje sonoro, como en otros aspectos clave de la supervivencia contra los zombies, la discreción será de gran importancia.

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Y eso es todo por hoy. Para la futura y última entrega sobre el tema quedará pendiente explicar varios conceptos sobre cómo haceros pasar, o no, por zombies delante de otros seres humanos así como varias pruebas a realizar y precauciones que tomar antes de decidiros a salir camuflados como zombies en un mundo en el que los muertos caminan.


3 Comments on “Técnicas de camuflaje individual anti-zombie (2)”

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  1. Superviviente_Z says:

    Si la sangre de los zombies no circula, ¿no se coagularía?

    Y si se coagula, ¿cómo te la restriegas por la ropa para camuflarte con ella?

  2. ToniZ says:

    Aunque la sangre forme un coágulo dentro de las venas, creo que no solidifica tanto como cuando lo hace al formar una costra, como cuando cicatriza una herida externa, sino que más bien se convierte en una masa semipastosa.Creo que tiene que ver con la exposición al aire, pero no puedo asegurarlo.
    Sea como sea y aunque los procesos de putrefacción del zombie estan ralentizados, seguramente habrá presencia de muchos otros líquidos originados por la descomposición del cuerpo.

  3. Pelos says:

    Bueno, creo que independientemente del grado de solidificación en la coagulació de la sangre de los zombies, el hecho que se restreguen la sangre y no otros líquidos procedentes de los zombies es más una licencia artística que otra cosa…

    Yo en el artículo hablo de materia orgánica en general (sangre, vísceras u otros trozos de zombie), algo que también se ve en la serie (y en alguna de las fotos que acompañan este artículo).

    Si la sangre está muy coagulada, supongo que será como pintar con un rotulador casi seco 😉

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