Hace ya un par de meses que participé vía twitter en esta interesante encuesta promovida por Zombie Training (@zombietraining), en la que tenías que escoger dos cosas que te ayudasen a sobrevivir a los zombies y salir corriendo.

Esoge 3 cosas y corre

Y hace poco, con la app Madrid Zombi me encontré ante la misma vicisitud, aunque en este caso tenía que escoger solo tres cosas que portar de un listado en las que todas las cosas que lo componían parecían necesarias y sin lugar a dudas resultarían útiles en según qué casos.

Así que me pareció interesante hablar sobre ello.

Y teniendo ganas ante todo de saber lo que nuestros dilectos lectores escogerían enfrentados ante tal elección, me he propuesto realizar este artículo en una doble vertiente. Por una parte como encuesta para que me respondáis que 3 artículos de entre todos los que figuran en la imagen de cabecera escogeríais para enfrentaros a un Apocalipsis Zombie y, por otra parte, como un pequeño resumen conceptual sobre qué o no cargar.

Yo en su momento escogí la pata de cabra, puesto que podía utilizarla como arma y como herramienta con la que conseguir más cosas y/o refugio (podría abrir puertas, armarios, cajas) y el zippo, ya que me pareció más que interesante disponer de un elemento con el que conseguir un fuego inmediato, tanto para utilizarlo en un refugio como para utilizarlo en maniobras más distractoras u ofensivas. Como ahora permito escoger un elemento más, yo escogería la cantimplora, ya que aunque pudiese encontrar una fuente de agua, de hecho debería encontrarla, es bueno disponer de un comodín en la manga.

Menos es más

02 ZERO survival zombie kit

En las situaciones en las que uno ha de vivir en movimiento, cargando con todo lo que necesita y sobreviviendo con lo que se carga, siempre se dan dos premisas: nunca cargarás todo aquello que necesitas y contra más grande sea tu mochila, más cosas cargarás y menor movilidad tendrás.

Dando por sentado que la solución para la primera consiste en la improvisación y en la capacidad de avituallarse sobre el terreno de todo superviviente que se precie, técnicas ambas fundamentales para la supervivencia pero demasiado extensas como para exponerlas en este artículo con suficiente detalle, nos centraremos tan solo en la segunda premisa, es decir, en cargar tan solo con lo que nos va a ser más necesario y de mayor utilidad.

¿Con qué cargo?

03 kit supervivencia pepper supervivencia_org

Para seleccionar que cosas nos pueden ser más necesarias o de mayor utilidad, y por tanto decidamos cargar con ellas, tenemos que tener en cuenta diversos factores:

– Peso: tanto referido al peso individual del objeto o cosa con la queramos cargar como al peso total que somos capaces de cargar sin comprometer peligrosamente nuestra movilidad, especialmente si no disponemos de un medio de locomoción que nos facilite su transporte o nuestra huida (porque ante los zombies, nos va a tocar huir preferentemente). Una buena manera de saber cuál es nuestra capacidad óptima de carga consistiría en, que en algún momento con anterioridad al Apocalipsis Zombie, cojamos la mochila que vamos a utilizar, la lastremos con pesas y salgamos con ella a pasear, caminando a ritmo rápido, para observar nuestras sensaciones. En función de ellas añadiremos o sacaremos lastre, hasta que consigamos determinar cuál es el peso idóneo que nos permita tener una óptima relación entre peso y movilidad. Cómo premisas básicas para este factor, cuanto menos peso carguemos mejor y, a ser posible, intentaremos siempre no llegar al total de nuestro peso óptimo de carga, y así de esta manera reservaremos algo de peso para cargar con cualquier cosa interesante que encontremos en nuestro camino sin tener que comprometer más nuestra movilidad o sin tener que decidir por abandonar alguna cosa de la que cargábamos a cambio de lo recién encontrado.

– Volumen: al igual que el peso, ya que normalmente guarda una relación directa (aunque no siempre es así), a mayor volumen menor facilidad de carga y, por tanto, menor movilidad. Básicamente esto es así porque cargar con un gran volumen impide moverse con la gracia y soltura con la que uno se movería cargando con un volumen menor (por poner un ejemplo, resulta mucho más fácil cargar con una tienda de campaña plegada que desplegada; sí, ya sé que es un ejemplo muy tonto por lo obvio que es, pero en otros aspectos relacionados con el volumen que no sean tan obvios quizás no nos lo plantearíamos). Y además debemos tener en cuenta que cargando con un volumen mayor uno se hace más detectable, ya que no solamente se es más visible, sino que a mayores volúmenes mayores son las posibilidades que estos se enreden o enganchen con los elementos del entorno, produciendo ruidos o entorpeciendo nuestra marcha. Por no decir también que puedan provocar ruidos o tintineos al entrechocar entre ellos, ya sea porque carguemos con muchos elementos (lo que equivaldría a un gran volumen total a pesar que se trate de elementos de pequeño volumen individual) o a que no están bien fijados o portados, por carecer de un lugar adecuado en el que aposentarlos y, por tanto, transportándolos mediante elementos o formas de fortuna. Como premisas básicas para este factor, al igual que con el peso, cuanto menor volumen se cargue mejor y siempre es aconsejable dejar un hueco en la mochila para poder guardar en ella cualquier cosa interesante que se encuentre en el camino.

– Versatilidad: si un objeto, herramienta o cosa que carguemos solo sirve para una cosa, su peso se divide por uno; si sirve para tres cosas, su peso se divide por tres…la verdad es que esto no es del todo cierto, ya que el peso del objeto, herramienta o cosa que carguemos será el mismo, pero sí que será mayor la eficiencia de su carga. Por poner un ejemplo, si cargo con una katana (1’5 kg) que me sirva como arma defensiva y unas cizallas grandes (1’5 kg) que me sirvan como elemento de apertura, estoy cargando con dos cosas y un peso total superior al que cargaría si llevase una pata de cabra (1’5 kg), una sola cosa que me serviría tanto para defenderme como elemento de apertura. Otra cosa a evaluar sería si la pata de cabra sería tan útil en cada caso específico como lo serían cada una de las otras herramientas especializadas mencionadas en su campo de actuación específico, resultando obvio que esto no sería así (nunca sería tan lesiva como una katana y siempre requeriría de mayor esfuerzo de utilización que unas cizallas), por lo que tendríamos que centrarnos en si el grado de eficacia que nos aporta es suficiente para nuestros usos y por tanto resultaría conveniente, o no, cargar con ella. Normalmente las herramientas son especializadas para una función concreta, yendo normalmente la versatilidad de la misma en detrimento de su eficacia específica. Este es un aspecto a tener muy en cuenta y, al igual que los otros, en el que buscar la que nos aporte el mejor equilibrio entre versatilidad y eficiencia de utilización, amén de menor volumen y peso. Como norma general en este aspecto, cuanta mayor versatilidad (más usos eficaces) tenga los elementos con los que carguemos, mejor, cargando solo con aquéllos elementos de utilidad específica de menor peso o volumen o que por necesidad o posibilidades de avituallamiento debamos cargar.

– Necesidad y posibilidad de avituallamiento: cuanto más necesario sea un elemento o cosa para nuestra supervivencia, más probabilidades para ser cargado tiene. Y si además es difícil de conseguir en el entorno que nos movamos, pues se convierte en el candidato idóneo para acabar dentro de nuestra mochila. Por poner un ejemplo, no cargaríamos la misma cantidad de agua si nos movemos por un entorno en el que la podemos conseguir (zonas de campos de cultivo, zonas con frecuentes arroyos o fuentes, etc.) que si nos movemos en un entorno en el que no la podemos conseguir (zonas áridas o desérticas). El ejemplo del agua es importante, ya que nos ilustra a la perfección que aunque tengamos posibilidad de conseguirla, debido a la necesidad que tenemos de ella, siempre cargaremos con una cantidad mínima que nos sirva de reserva. Y lo que no sucede con el agua, nos sucede de igual forma con otras cosas que son de vital importancia para nuestra supervivencia durante el ataque zombie. Por lo tanto, el aspecto de la necesidad ha de prevalecer sobre el de la posibilidad de avituallamiento aunque tan solo sea para cargar con una pequeña reserva de ese elemento/ objeto/ cosa tan necesaria para nuestra supervivencia. Para complicar aún más las cosas, esta premisa tiene que estar en equilibrio con los otros aspectos que hemos mencionado anteriormente, especialmente el del peso y el volumen. Poniendo otro ejemplo, nadie cargaría con la cantidad de leña que necesitaría para calentarse o cocinar si se mueve por un entorno donde se pudiese conseguir, pero debería plantearse de buscar un sistema alternativo que le permitiera satisfacer ambas funciones en caso de moverse en un entorno en el que no pudiera conseguir leña u otro combustible. Así, a modo de resumen sobre este aspecto, recordaremos la relevancia de la necesidad sobre la posibilidad de avituallamiento y siempre en equilibrio con los otros factores comentados (peso, volumen y versatilidad).

De hecho, para resumir con una sola frase todo lo aquí mencionado, podemos concluir que nuestra carga ha de mantener un estricto equilibrio entre los diversos factores que hemos mencionado (peso, volumen, versatilidad, necesidad y posibilidad de avituallamiento) para acabar siendo seleccionada y transportada, aplicando para ello nuestro sentido común y nuestra experiencia.

Características del equipo cargado

04 kit de supervivencia elegido

Una vez hayamos seleccionado todas las cosas que van a componer el equipo con el que vamos a cargar y sobrevivir, este una vez cargado ha de cumplir una serie de condiciones o características para aumentar al máximo su utilidad:

– Equilibrado: siempre intentaremos que el centro de masas de nuestra carga esté en una posición lo más centrada posible, ya que si este se encuentra muy elevado producirá balanceos que harán muy incómodo su porte, aparte de producir desequilibrios en la marcha, y por el contrario si el centro de masas se encuentra muy bajo nos produciría molestias y dolores en la espalda y dificultades en el porte.

– Compacto: el equipo que se porte ha de estar preparado de tal forma que no se desequilibre o mueva como resultado de nuestro propio movimiento, por lo que resulta de vital importancia que este no vaya colgado dando tumbos o vaivenes.

– Protegido: en las condiciones de supervivencia a la que nos enfrentaremos es indispensable que el equipo con el que cargamos este protegido tanto contra las inclemencias del tiempo (lluvia, frio, calor, etc.) como las del entorno en el que nos movamos (humedad, polvo, etc.) para que siga siendo operativo.

– Accesible: debemos poder acceder rápidamente al equipo que necesitemos sin tener que sacar y desperdigar todo lo demás. Obviamente habrá elementos del equipo que utilicemos o necesitemos con mayor asiduidad y que, por lo tanto, colocaremos en zonas más accesibles.

– Fácil liberación: el equipo que transportamos puede convertirse, en según qué circunstancias, en un lastre mortal: al intentar huir de una horda de zombies, cuando nos arrastra al fondo de una masa de agua en la que hemos caído accidentalmente, cuando los zombies lo utilicen como asidero para capturarnos, etc. Es por ello que resulta de vital importancia que el equipo que transportemos disponga de unos anclajes de fácil extracción que nos permitan liberarnos de él en caso de necesidad.

La prueba final

Antes he mencionado el sentido común y la experiencia. Pues bien, una vez hayamos seleccionado nuestro equipo teniendo en cuenta los diversos factores explicados (peso, volumen, versatilidad, necesidad y posibilidad de avituallamiento) y lo hayamos distribuido de forma que cumpla con las características deseadas para maximizar su funcionalidad y rendimiento (equilibrado, compacto, protegido, accesible y de fácil liberación), volveremos a aplicar el sentido común y la experiencia para intentar reducirlo aún más y pulir esos pequeños detalles que realmente marcan la diferencia.

Y para ello deberemos probar nuestro equipo seleccionado sometiéndolo a las condiciones lo más similares posibles a las que nos encontraríamos en nuestra lucha por la supervivencia y así poder descartar todo aquello que no nos sea necesario y añadiendo todo aquello que hayamos echado de menos.

Obviamente antes del Apocalipsis Zombie no podremos simular la presencia de zombies, salvo que contemos con un nutrido grupo de amigos que se presten a ello o que consideremos que cualquier humano vivo con el que nos crucemos equivaldría a un zombie en el contexto de un AZ, pero lo cierto es que hacer una pequeña salida de dos días, con su pernoctación, por la montaña o entorno por el que consideremos movernos en caso de tener que dejarlo todo atrás por culpa de los inoportunos zombies, puede llegar a ser muy educativo.

05 en el bosque sobrevive_2014

Sin lugar a dudas sería la prueba de fuego que nos permitiría desechar todo aquello que no hayamos utilizado y añadir todo aquello que habríamos necesitado (aunque por otra parte, si hemos sobrevivido sin él, tampoco nos era tan necesario, ¿no?).

En fin, como en tantas otras situaciones de supervivencia, nuestro sentido común y experiencia serán determinantes para acabar de perfilar el equipo con el que debemos o no cargar.

Bueno, ahora sabiendo ya todo lo anteriormente expuesto, ¿qué 3 artículos de entre todos los que figuran en la imagen de cabecera escogeríais para enfrentaros a un Apocalipsis Zombie antes de salir corriendo perseguido por las infatigables hordas de zombies que os intentarían dar caza?


6 Comments on “Escoge 3 cosas y corre”

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  1. Bruno Leftraru says:

    Mi entorno es el sur de chile ,y en base a mi experiencia, creo que optaría por,el hacha herramienta esencial de cualquier campista, la cuerda, y por ultimo el botiquín de primeros auxilios, asumiendo que esta bien provisto y no tiene solo un par de curitas y una tira de aspirinas, ojo la navajita victorinox la utilizo como llavero ,

  2. Bruno Leftraru says:

    Por ende y asumiendo que el az no me pillara en la ducha ( eso espero) la cuento como parte de mi vestimenta cotidiana,,,en esta zona el agua no es problema,pero en zonas desérticas con conseguir un buen plástico se puede sacar agua por condensación durante la
    noche.Eso,,,la cuerda es primordial en un contexto de supervivencia, abrazos desde chile,y que el AZ no les pille desprevenidos.

  3. Sedz says:

    Una vez leí que el peso a transportar caminando era del 10% del peso corporal, ese peso seria la carga maxima sin sentir cansancio por una marcha ni que nos veamos impedidos en velocidad. (No se si sea cierto o si tenga algun fundamento)
    Y ahora, que escogerla… igual la pata de cabra (uso como arma, herramienta, apoyo, obtencion de suministros…)
    Cuchillo (uso para crear nuevas armas, defensa, y con la piedra adecuada, fuego)
    Y por ultimo la soga (hacer refugios, escapar, contener, aumentar carga…)

  4. Pelos says:

    Es cierto que yo también tengo conocimiento de diversas indicaciones sobre la cantidad de carga ideal que uno puede cargar, pero son tan dispares que he optado por el sentido común y la práctica: cuánto menos peso, mejor.

    Aparte siempre me ha llamado la atención saber, ya que no lo indicaban específicamente, si el ese peso ideal solo se tenía en cuenta el peso cargado en la mochila o también el peso del utillaje que se llevará encima, atl como ropa, calzado u otros útiles.

  5. FanZ says:

    Tengo muy claro qué 3 cosas elegiría: la llave de mi búnker a prueba de Z y demás intrusos indeseables, un pc con n buen disco duro lleno de buenas pelis, mucha música y juegos.. y lo más imprescindible del mundo:mi gato favorito. Porque a ver… ¿para qué queréis una roñosa pata de cabra teniendo un gato multiúsos llamado Doraemon?.

  6. Pelos says:

    jajaja…hace tiempo ví que un tipo vendía el bolsillo mágico del Doraemon. Pedía una fortuna, pero si lo encuentras y lo compras, te ahorrarías la comida para el gato 😉

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