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Uso del tornique para el control de hemorragias externas durante el AZ (3): torniquetes improvisados

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En caso de no disponer de un modelo comercial específico para este uso, se puede improvisar un torniquete utilizando un cinturón, goma, pañuelo o tejido que sea lo suficientemente resistente (que sea fuerte y flexible pero no elástico) y tenga como mínimo 5 cm de anchura, ya que en caso contrario podría producir heridas al clavarse y no detendría la hemorragia. Es por ello que queda totalmente contraindicado el uso de cuerdas, cordeles, cables, alambre o similares. Los cinturones de cuero tampoco suelen ser demasiado efectivos ya que suelen ser demasiado rígidos y no pueden retorcerse y apretar correctamente. También será necesario un palo, tubo o cualquier eje resistente, que será con el que se dé el apriete al torniquete, y un segundo pañuelo u otro material que permita mantener el palo eje de apriete sujeto en una determinada posición.

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Las premisas para su colocación son las mismas que en el caso de los modelos comerciales, es decir, en las extremidades por encima de las articulaciones (codos o rodillas), de ser posible de 5 a 7 cm por encima de la herida o si no, cerca de las axilas/ ingles, a unos 5 dedos de las mismas, dejando espacio suficiente para la colocación de un segundo torniquete en caso de que fuese necesario.

La forma de aplicarlo es sencilla, se pasa el cinturón, pañuelo o material que se utilice para realizar el torniquete alrededor de la extremidad herida, anudándolo fuertemente, de forma que el nudo no se deshaga con el apriete posterior pero que se pueda introducir el eje de torsión. De ser suficientemente largo lo que utilicemos como torniquete improvisado, puede darse varias vueltas alrededor del miembro. A continuación se introduce perpendicularmente el palo, tubo u objeto que utilicemos como eje de torsión entre la extremidad herida y el cinturón, pañuelo o similar anudado, quedando el nudo por encima del mismo (si se han dado varias vueltas, es suficiente con pasar el eje a través de la más externa), y se procedería a darle vueltas hasta detener la hemorragia, comprobando la inexistencia de pulso distal. Una vez comprobada su buena aplicación, se procedería a fijar el eje en su posición actual (normalmente paralelo a la extremidad) mediante el uso de otro pañuelo o cordel, sin que en este caso haga falta apretar en extremo (solo para inmovilizar el eje), y comprobaríamos el torniquete para asegurarnos su sólida aplicación y que no se soltará.

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En algunos manuales había visto que el eje de torsión se coloca encima del nudo, en realidad un medio nudo o lazada, y posteriormente se vuelve a anudar para sujetarlo. Si bien no puedo contradecir con datos empíricos que esta técnica no funcione, me parece menos recomendable ya que por una parte el primer apriete que se le da al torniquete improvisado no es tan grande, el nudo puede abrirse ya que es una simple lazada, y se complica la manipulación al tener que sujetar el eje de torsión mientras lo anudamos.

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Recordar que utilizar un torniquete, improvisado o no, es una maniobra extremadamente dolorosa pero que no por ello debemos de dejar de apretar hasta conseguir parar la hemorragia, comprobando la ausencia de pulso distal. No apretar lo suficiente el torniquete, o no utilizar un segundo torniquete en caso que sea necesario, hasta conseguir parar la hemorragia es uno de los errores más frecuentes que se cometen durante su aplicación.
Otro error heredado de hace mucho tiempo en el uso de torniquetes es el de aflojarlo periódicamente, con la intención de oxigenar los tejidos afectados. Lo único que se consigue con ello es volver a iniciar el sangrado. Por ello, después de penosas experiencias que han costado vidas, actualmente se indica que una vez colocado el torniquete este no se afloja o retira hasta que la hemorragia pueda o haya sido controlada mediante otros métodos asistenciales.

A pesar de tener que conocer esta técnica como buenos supervivencialistas que somos, lo cierto es que los torniquetes improvisados suelen tener poco éxito en su aplicación y suelen comportar complicaciones secundarias, ya sea porque se utilizan materiales poco apropiados que no permiten una buena compresión, ya sea porque estos no sean suficientemente anchos (ejerciendo demasiada presión en una zona muy pequeña lo que provoca mucho dolor y daños en los tejidos o los nervios) o porque no se colocan adecuadamente, por lo que esta técnica queda reservada como recurso en caso de no disponer de un torniquete comercial.

Como punto y final una imagen real que muestra un cúmulo de todos los errores posibles que se pueden cometer en la aplicación de un torniquete improvisado, desde el material que se utiliza hasta el lugar donde se aplica, y que, a pesar de las buenas intenciones con las que sin duda se realizaron, no sirvieron para salvar la vida del herido (que según cuenta la leyenda era el único con conocimientos adecuados de primeros auxilios).

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1 Comentario

  1. We love zombies

    Ala! me ha encantado este apartado, la verdad es que me gustan mucho estas cosas y pues tenemos un blog por si alguien interesado en zombies quiere ir a echar un vistazo, no es nada del otro mundo y apenas estamos empezando, pero espero que pases a ver que tal y nos dejes tu opinión. Haz clik en mi♥

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