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Consejos para sobrevivir psicológicamente a la reclusión

Supongamos que debido a la presencia de zombies nuestra movilidad se ve seriamente comprometida y por nuestra seguridad nos vemos obligados a quedarnos recluidos en nuestro refugio. Algo muy parecido a lo que nos está sucediendo actualmente por el COVID19, pero trocándolo por zombies.

01 Recluídos en el refugio

Pues bien, veamos qué hacer para pasarlo lo más llevaderamente posible.

Establece rutinas

02 Establece rutinas

Aunque pueda parecer lo contrario, el ser humano es un ser rutinario por naturaleza. Sus rutinas y horarios le confieren una estabilidad y crean unas bases sólidas en las que establecer su zona de confort. Aunque aburridas, las rutinas son necesarias para cimentar nuestra resistencia psicológica. Por ello:

1) Sigue un horario: el establecer un horario para cada cosa y en el que a cada momento estamos ocupados realizando alguna actividad, que obviamente también puede ser una actividad de esparcimiento, nos hace actuar de forma organizada, siguiendo un objetivo claro y nos mantiene con la cabeza ocupada con pensamientos “productivos”.

2) Mantén tu higiene: aunque estemos solos en nuestro refugio, debemos mantener nuestras costumbres higiénicas básicas: ducharnos, lavarnos los dientes después de cada comida, peinarnos, afeitarnos, etc. Aunque pueda parecer al contrario, esmerarse en estas últimas cuestiones que son más “estéticas” pueden reportarnos grandes beneficios psicológicos y anímicos al comprobar que mantenemos una buena imagen a pesar de las adversas circunstancias. También aplicable en cuanto a las condiciones de limpieza y orden dentro del refugio.

3) Realiza comidas periódicamente: también muy importante es realizar las mismas comidas que normalmente realizabas antes de la reclusión, ni más ni menos, y a poder ser en la misma franja horaria. Evitaremos picar entre horas y adaptaremos la ingesta de calorías a nuestra nueva situación. De no tener apetito, sin forzarnos a comer, sería interesante ingerir algo durante el horario destinado para las comidas para evitar que el cuerpo nos pida alimentación a horas intempestivas y habituarlo a ingerir alimentos dentro del espacio temporal establecido para ello.

4) Descansa adecuadamente: intenta dormir 7-8 horas seguidas al día (o las que necesites para funcionar correctamente) dentro de la misma franja horaria. Sí, entre preocupaciones, pensamientos negativos, nervios y esos malditos zombies amenazando con entrar, continuamente gimiendo y aporreando la puerta de tu refugio, reconocemos que puede ser difícil conciliar el sueño. En estos casos puede ser necesario utilizar algún elemento que amortigüe el ruido y/o tomar algún complemento que permita inducir el sueño (melatonina, valeriana o similar), pero sin que en ningún caso te deje fuera de combate y sin capacidad de reacción frente a los imprevistos o emergencias que puedan surgir durante las fases de descanso.

Mantén la cabeza ocupada y piensa en positivo

03 Pensamiento positivo

1) Piensa en positivo: céntrate en pensar que lo que estás realizando es necesario y esencial para permanecer con vida. Estate agradecido por seguir respirando y poder ayudar a los demás. Con un poco de suerte y esfuerzo, tú y los tuyos vais a sobrevivir y conseguir salir airosos de esta situación.

2) Evitar la sobreinformación: estar todo el día pegado a nuestra fuente de información, suponiendo que la hubiese, puede generarnos mucha ansiedad. Destinaremos un momento del día para recibir esta información y/o actualizarla, destinando el resto del tiempo a realizar otras tareas u ocupaciones que nos mantengan concentrados u ocupados con otros pensamientos.

3) Piensa en productivo: mantén la cabeza ocupada pensando en cómo solucionar problemas o incomodidades que puedan repercutir directamente en vuestras posibilidades de supervivencia (pensamiento productivo), evitando dejarse llevar por la desesperación y por aquéllos problemas para los que no tienes solución o nada que poder realizar (pensamiento improductivo).

4) Comparte tus miedos: dicen que “mal de muchos consuelo de tontos”, pero en este caso compartir tus miedos o inquietudes con los demás, siempre y cuando no lo hagas de una forma derrotista o dramatizando en exceso, sino de una forma objetiva y con asertividad, puede servir para hacer la carga más llevadera y, en todo caso, conocer otros puntos de vista y/o posibles soluciones que a nosotros mismos no se nos hubiesen ocurrido o no hemos sido capaces de ver.

5) Realiza actividades recreativas: recordar incluir actividades de esparcimiento, cuyo único objetivo sea el de “recargar pilas”, pues son de vital importancia para afrontar con “nuevos ánimos” las vicisitudes que nos iremos encontrando por el camino.

Mens sana in corpore sano

04 Mens sana in corpore sano

Estate activ@. Busca un tiempo que destinar al mantenimiento de tu estado físico. Aun a pesar de las limitaciones físicas impuestas por las características del lugar donde estés confinado. Quizás no puedas hacer más ejercicio aérobico que correr o saltar en el sitio, pero que ello no sea excusa para no realizar también otro tipo de sencillos ejercicios para los que prácticamente no necesitas material: flexiones, abdominales, lumbares, sentadillas, diversos estiramientos, etc. Es más, si has sido lo suficientemente planificador/a, habrás destinado una pequeña zona de tu refugio como zona de entrenamiento, acondicionándola previamente a tu confinamiento todo lo bien que te haya sido posible. Y si no, échale imaginación y utiliza el mobiliario y lo que tengas a mano para hacer trabajar el cuerpo ;).

También intenta aprovechar cualquier oportunidad que tengas para que te den los rayos del sol, aun cuando sea a través de una ventana. No solo es necesario a nivel fisiológico (vitamina D) sino que además resulta muy reconfortante y beneficioso a nivel moral.

Fomenta la actividad social

05 Supervivencialistas sociables

Aunque pueda parecer imposible, debemos tener en cuenta que formamos parte de un equipo y que junt@s tenemos muchas más posibilidades de sobrevivir que la suma individual de las probabilidades de supervivencia de cada un@ de nosotr@s.

Preocúpate, con sinceridad, por cómo se encuentran los demás e intenta solucionar o aplacar sus problemas, facilitando la convivencia con los demás. Ten más paciencia de la que normalmente tendrías e intenta ser empático a la vez que asertivo. Pon las cosas fáciles y no compliques más la situación.

En caso de estar sobreviviendo solo, intenta de estar en contacto con los otr@s supervivientes de la zona mediante los mecanismos de los que dispongas (radio, visualmente, señales, etc). Siempre resulta reconfortante saber que hay alguien más allí, aunque solo sea para escucharte y darte apoyo moral.

En fin, esto es todo por hoy. Seguramente no debáis esperar al confinamiento producido por el Apocalipsis Zombie sino que creo lo vais a poder aplicar directamente estos días, algo que me congratula al pensar que quizás os lo haya hecho más llevadero con estos consejos.

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