Este microrelato lo escribí en los comentarios de Mundo Cadaver: Apocalipsis Zombie (un blog que no puedo dejar de recomendar). Os animo a mandarnos alguna microhistória o lo que queráis a nuestro mail que aparece arriba.

Porque la felicidad, como todo, depende siempre de los ojos con que se miren.

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Diario en los suburbios: Felicidad

Llevo varios dias perdido por las calles, a veces más desiertas y a veces más pobladas que nunca. Siempre me he sabido desenvolver bien por las calles, así que al principio no tuve ningun problema. Parecía que todo el mundo se estuviese volviendo loco, pero nadie me parecia prestar atención, despues de todo es muy habitual verme pasear por las calles, saludando al personal alegremente. Grácias a mi cándida sonrisa siempre he conseguido alguna limosna.

De repente, la gente en las calles empezó a desaparecer.

En dos dias, esas calles transitadas que siempre evitaba cruzar y que tantos sustos me habían dado estaban desiertas. Solo pasaban por ellas algunos vehiculos pesados, muy grandes y ruidosos. Pero mientras tuviese mis cubos de basura, no era difícil conseguir alimento. Cómo és la gente, si supieran la cantidad de alimentos que desperdícian… creo que ahora más de uno se estará dando cuenta.

Al cabo de unos dias, empecé a ver por la calle a gente, pero parecían idos totalmente. ¡¡Y hasta olían peor que yo!! Tenian muchas manchas y heridas que no había visto nunca, y aún así seguían moviendose. Alguno intentó alcanzarme, pero tras años de vivéncia en las calles algo que se adquiere es agilidad y velocidad..

Mis pasos me llevaron cerca de un grupo de gente que se juntaban detras de unas vallas. ¡Y dentro estaban cocinando! Joder, que bien olía…

Estuve un par de días merodeando hasta un dia que me pude colar detrás de un camión, pero la gente al verme empezaron a gritarme y a apedrearme, con lo que volví a salir por donde había entrado. Habia mucho ruido y corrí, y corrí mucho. Pero seguía teniendo hambre, así que tenía que entrar ahí dentro.

Esperé a la noche, y despues de pasar a través de muchos coches destrozados llegué a las vallas. Habia gente fuera pero me hacían caso omiso, aunque yo no podía hacerlo de ellos. Madre mia, que peste que echan…

Encontré en un rincón una zona del vallado por donde creí que podría pasar por debajo, pero me quedé encallado. Mientras hacía ruido intentando paasr, la gente de fuera me debió oir y se acercaron a ayudarme. En el fondo no deben ser tan malos, siempre caigo simpático a la gente. Empezaron a arremeter contra la valla, algunos de ellos me pisaron, pero consiguieron tumbarla, y yo con un salto liberarme de mi prisión de alambre.

Entonces ví que empezaban a pelearse con la gente de dentro, se escuchaban explosiones y ruidos de disparos, muhos gritos… mientras tanto, yo encontré en un rincón comida.

Estaba todo el mundo muy ocupado, así que literalmente me puse las botas haciendo gala de una de mis hablidades desenvolupadas en la calle, tragar sin apenas masticar. Salí de ahí con un pedazo de ternera que me era difícil arrastrar, pero lo conseguí.

La gente seguia peleándose y gritando, pero cada vez menos, hasta que se hizo el silencio.

En ese silencio estoy ahora, escondido en un rincón y durmiendo, con esa ternera bien enterrada en uno de mis escondrijos. Solo falta que aparezca un gato para salir ladrando detrás suyo y el dia será perfecto.


5 Comments on “Microrelato”

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  1. Pelos says:

    Jodido perro! El fin del mundo provocado por un chucho hambriento…jjj….muy bueno

    La verdad es que es sorprendente la capacidad de supervivencia que tienen nuestras mascotas. En cualquier desastre o catástrofe, en la mayoría, en guerras y demás siempre verás perros por la calle y gatos huyendo de las ratas tamaño perro que también siempre sobreviven.

    Como lo hacen?

    Sencillo, por mucha catastrofe natural , por mucha guerra y hambruna, por mucho apocalipsis zombie que haya, ellos continuaran comiendo sobras, durmiendo en el suelo y meando en la calle….vamos, que nada habrá cambiado para ellos. En cambio nosotros, si la llegar a ksa no podemos dar a un interruptor y encender la luz, ir a la nevera y agarrar una cerveza bién fria para degustarla mientras jugamos a la psp, con el equipo de música a toda mierda, no somos nadie…estamos condenados a morir.

    Deberiamos tomar ejemplo de los perros?

  2. VanDerBlume says:

    Sencillamente, me encanta. Al final supe que era un perro y, por eso comprendí.

  3. Walt312 says:

    una obra maestra jeje 🙂

  4. choy says:

    muy buena historia y muy sorprendente, yo pensaba que era un vagabundo, pero era un perro

  5. William Fleming says:

    Me ha encantado yo por aqui tambien tengo algo escrito con tematica zombie, como podria haceros llegar?

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