Aún estamos asombrados con la catástrofe que se está viviendo hoy en dia en Japón. Quería mencionar que si queréis colaborar con alguna de las entidades que ya se están mobilizando para prestar ayuda ahí y en otros países devastados previamente por las catástrofes naturales (como en el casi olvidado Haití, Indonesia, etc.), podéis dirigiros a Cruz Roja o a Médicos Sin Fronteras. Es poco dinero para nosotros pero a ellos les ayuda mucho.

Por otro lado, con los accidentes de la Central Nuclear de Fukushima se ha reabierto el debate acerca de la energía nuclear.

Nosotros, como blog que habla de la supervivéncia ante un apocalípsis (ya sea zombie o no), creemos interesante al menos conocer al enemigo de cerca. Lamentablemente tienen que pasar sucesos como el que ha pasado para que se abra nuevamente este debate. Es el problema que tiene el ser humano jugando con fuego sin tener cuidado, que hasta que no se quema no aprende. El problema es el alcance de esas quemaduras.

De un artículo del diario gratuito 20 minutos hemos rescatado algunos parágrafos en los que se nos habla sobre la contaminación nuclear, sus consecuéncias y cómo actuar:

En el núcleo de un reactor nuclear existen más de 60 contaminantes radiactivos a partir de la fisión del uranio, unos de vida muy larga y otros de vida muy corta, pero casi todos tienen una gran afinidad con nuestro organismo y se acumulan en él, ya que son parecidos a nuestros elementos biológicos

explica Eduard Rodríguez-Farré, radiobiólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Afirma que de entre esos 60 contaminantes, los que tendrían mayores consecuencias para la salud humana serían el yodo, el estroncio 90 y el cesio (C-137).

  • El yodo afecta inmediatamente y deja mutaciones en los genes, a partir de las cuales se puede desarrollar luego el cáncer de tiroides, sostiene el toxicólogo, quien recuerda que el accidente de Chernóbil multiplicó por diez los casos de cáncer de tiroides en Centroeuropa.
  • Por su parte, “el estroncio se acumula en los huesos un mínimo de 30 años, como si fuera calcio, y durante años continúa irradiando el organismo; mientras que el cesio queda depositado en los músculos”.

Rescate a un afectado por la radiación

Ambos contaminantes “aumentan el riesgo de todo tipo de cánceres, especialmente de huesos, músculos y tumores cerebrales, disminuyen la inmunidad del organismo y aumentan la capacidad de sufrir otras patologías”.

Además, “la radiación altera la reproducción”, ha recordado este médico, miembro del Comité Científico de ‘Nuevos riesgos para la salud’ de la Unión Europea, y “afecta más a las mujeres que a los hombres”.

La explicación estriba en que “los espermatozoides se regeneran totalmente cada 90 días y un espermatozoide alterado desaparece en ese periodo, pero los óvulos están en los ovarios toda la vida, y si un óvulo alterado por la radiación es fecundado posteriormente, habrá malformaciones en el feto, aunque sea años después”.

El estroncio se acumula en los huesos un mínimo de 30 años. Las consecuencias para el medio ambiente no son menores: “A largo plazo la contaminación nuclear se deposita en el suelo y en el mar, y se incorpora a la cadena trófica, de los peces, que son la base de la dieta en Japón, del resto de animales, de las plantas, la fruta, las verduras…”.

Este proceso, argumenta el científico, “se va bioacumulando, es decir, va pasando de un ser vivo a otro y va empeorando”, y un ejemplo de ello es el de los “miles de renos que hubo que sacrificar en el Ártico tras Chernóbil, porque estaban absolutamente contaminados a través de los líquenes que habían comido”.

Respecto a las medidas a tomar para prevenirse de la contaminación radiactiva, Rodríguez-Farré señala que el contacto con la piel se puede eliminar lavándose con el mismo celo que tiene un cirujano cuando entra a un quirófano: limpiando y cepillando el cuerpo, el pelo y las uñas con detergente; y desechando la ropa.

Más complicado es luchar contra la principal vía de contacto con los contaminantes: “la inhalación”, ante la cuál prácticamente sólo son efectivas pastillas de yodo como las que las autoridades japonesas están repartiendo a la población.

“El tiroides cuando está repleto de yodo elimina el que le sobra, así que si tú saturas de yodo normal el tiroides -con las citadas pastillas-, ayudas a que si inhalas yodo radiactivo lo elimines rápidamente”, aclara

Fuente: 20 minutos, El País.


2 Comments on “Radiación nuclear”

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  1. Pelos says:

    Como bién dice DoctorZ, sólo nos acordamos del lobo cuándo le vemos las orejas (de ahí la expresión castellana).

    La verdad es que la situación es como para seguirla con detenimiento, no sólo por lo que pueda suceder en Japón, sino porque puede acarrear graves consecuencias para todo el planeta.

    Y además porque podría ser una situación que se diese en un AZ: dad por seguro que habría radiación nuclear de algún tipo, ya sea por centrales nucleares que se hubiesen quedado sin operarios, elcetricidad,mantenimiento, etc o bién porque algun país utilizase parte de su arsenal nuclear para librarse de los zombies.

  2. Radiactividad (2) at The Zombie Survival Society says:

    […] unas semanas escribí un pequeño post acerca de la radiactividad debido al terremoto de Japón y el escape nuclear de la central de Fukushima. La verdad es que el […]

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