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Estaba en un cajón…

Esto puede ser interesante:

‘Soy ciudadana americana (permítanme que no de más datos), mi tío es un prestigioso científico pero siempre ha sido muy celoso respecto a sus investigaciones. He estado leyendo algunas informaciones sobre el virus T en internet y tengo la sospecha de que mi tío está sobre la pista aunque por desgracia, desapareció hace dos semanas. Por favor, estamos muy preocupados por él, encontré este croquis en un cajón de su casa poco despues de recibir la noticia de su desaparición. En el dorso tenia una inscripción muy poética «Primavera, verano, otoño, invierno, un hombre para todas las estaciones. RH Johnstone»
Espero que le sea útil a alguien y podamos dar con mi pobre tío.
Gracias’.


Raccoon City – Carta del Científico

8 de junio de 1998

Mi queridísima Ada:

Cuando leas esta carta, ya no seré la persona que conociste. Hoy comprobé el resultado de mi análisis y, como sospechaba, ha dado positivo.
Me siento al borde de la locura al pensar en mi inminente final. Daría lo que fuera por no tener que convertirme en uno de ellos.
Por lo que sé, tú no estás infectada. Sinceramente espero que no seas la última persona con vida aquí dentro pero, si así fuera, recoge el material de la sala de audiovisuales.
Activa, después, el sistema de autodestrucción de la sala de generadores y huye de aquí. Haz lo que esté en tus manos para hacer público todo el incidente.
Si las cosas funcionan con normalidad, deberías poder abrir las cerraduras con el sistema de seguridad. He configurado la terminal de la sala pequeña de seguridad para que puedas acceder al sistema con mi nombre y el tuyo contraseña.
Necesitarás una clave más para abrir la cerradura de la puerta del nivel dos del sótano donde se encuentra la sala de audiovisuales.
Como medida de seguridad, la he codificado en una radiografía. Te conozco bien y estoy seguro de que podrás descifrarla sin problemas.
Sólo me queda una cosa más… lo último que te pido. Espero que nunca tengas que verme en este estado, pero si sucediera te ruego que pongas fin a mi sufrimiento. Espero que lo comprendas.

Gracias, Ada.

Siempre tuyo,

John

Orígenes 1 – Vudú (Parte 2)

Imagináos un ritual de este estilo tal y como se hacían antiguamente. Una hoguera, el bokor oficiando una ceremónia iluminado por las llamas, gente alrededor en silencio, expectantes y temerosos.


El bokor realiza bailes rituales alrededor del fuego acompañado de tambores. Los rituales suelen ser diferentes, pero casi siempre se usan tres tambores de diferentes tamaños que, evidentemente, se tocan de diferente forma. A veces también se acompaña el ritual con una campana metálica y con una maraca que el bokor sostiene, acabando de llenar el ritmo.

El consumo de brebajes preparados con supuestas hierbas alucinógenas acompañados de este ritmo es lo que sumiria al sacerdote y a los presentes en una especie de trance mediente el cual conseguirían comunicarse con los espíritus.

Normalmente el futuro zombie se hallaba presente en el ritual. Entonces el bokor basaría sus gestos y ritos haca él, haciendo que éste cayera muerto. Al cabo de un par de días, este se levantaba como zombie. Sin voluntad, a las órdenes de su invocador.

Algunas investigaciones han descubierto que por ejemplo, hay un pez en los mares de Japón que en algunas ocasiones aparece por las costas de Haití, que si es preparado y secado adecuadamente se le puede extraer una substáncia que cause que un hombre sea sumido en una catatonia parecida a la muerte. El uso de otra hierba que haría el efecto de antídoto sería el causante de la «vuelta a la vida» de la persona muerta. Esta persona habrá sufrido un daño irreversible en el cerebro a causa de la falta de oxigenación, lo que explicaría esa falta de capacidades mentales.

Está claro que el conocimiento de medicinas de ese tipo fue llevado a las Américas por esclavos que conocían bien la magia de su tierra natal. En 1789, un comité del gobierno británico se enteró de que los hechiceros esclavos impresionaban a los extraños con sus poderes mágicos mostrándoles un negro aparentemente muerto que, gracias a su arte, pronto se recuperaba. Una clara demostración de poder.

El escritor inglés M. G. Lewis -autor de El monje-, fue testigo del procedimiento hace un siglo y medio:

El hechicero espolvorea varios polvos sobre la devota víctima, sopla sobre él y danza a su alrededor, la obliga a beber un licor preparado para la ocasión y, finalmente, el hechicero y su ayudante la cogen y la hacen girar rápidamente una y otra vez hasta que pierde el sentido y cae al suelo, con la apariencia -según creen los espectadores- de un perfecto cadáver. El jefe… profiere entonces fuertes chillidos, sale corriendo de la casa con gestos frenéticos y se oculta en un bosque de las cercanías. Al cabo de dos o tres horas retorna con un gran manojo de hierbas, algunas de las cuales exprime, dejando caer el jugo en la boca del muerto; con otras unge sus ojos y tiñe la punta de sus dedos, acompañando la ceremonia con una gran variedad de acciones grotescas y entonando todo el rato algo que está entre el cántico y el aullido… Pasa un tiempo considerable antes de que el efecto deseado se produzca pero, finalmente, el cadáver gradualmente recobra la animación y se levanta del suelo…

Otra anécdota curiosa es la que le contaron al antropólogo británico Francis Huxley.

Se encontró a un zombie vagando por las calles de un pueblo. Fue conducido a la comisaría de policía, pero la policía, prudentemente, prefirió no hacer nada y lo dejó de pie en la puerta. Al cabo de unas horas le dieron a beber un poco de agua salada, para restaurar aunque fuera parcialmente sus funciones mentales. El zombie dijo tartamudeando un nombre que alguien reconoció como el de una mujer que vivía en el pueblo. La fueron a buscar e identificó al zombie como su sobrino, que había muerto y había sido enterrado en 1955. El sacerdote católico se enteró de lo ocurrido, entrevistó al zombie y averiguó el nombre del bokor que lo había embrujado. El sacerdote dijo su nombre a la policía que, muy alarmada, se limitó a enviar un mensaje al bokor, ofreciendo devolverle a su zombie perdido. Dos días después el zombie fue hallado asesinado; el bokor fue detenido, pero posteriormente la policía le puso en libertad.

Claramente podriamos deducir lo ocurrido. El bokor lo envenenó 4 años antes para así tener un zombie (tambien podriamos llamarlo esclavo) a su servício, pero que un dia fue descubierto por las autoridades. Seguramente algun recuerdo debía quedar en su memoria, como el nombre de su tía. Finalmente, la manera de curarse en salud era matando (ahora de verdad) al zombie.

Me gustaría terminar este artículo destacando una série de paralelismos. Ahora mismo la situación política de Haití es muy convulsa, y los EEUU están enviando soldados hacia esa zona para «asegurarse de que se mantiene el orden y la democrácia en unas nuevas elecciones». Ya sabemos que nuestros bienintencionados amigos americanos no hacen obras de caridad. Si opr ejemplo, buscan el petróleo en Oriente Medio… que han ido a buscar a Haití? No estarán buscando algun tipo de conocimiento prohibido? Soldados zombies? El tiempo lo dirá…

Ver también Orígenes 1 – Vudú (parte 1)

Enlaces:

«Papa Doc» y los zombies
Los zombies y el vudú
Diccionario vudú

Raccoon City – Instrucciones para el Depósito de Cadáveres

Tenemos nuevos datos respecto a esos “seres». Aunque parezcan bien muertos puede resucitar. Para evitar que vuelvan a “activarse» hay varios procedimientos.

Por el momento se conocen dos:

1. INCINERACIÓN
2. DESTRUCCIÓN DE LA CABEZA

En cuanto se descubran nuevos métodos se les notificará al respecto.
Mientras tanto, para aquellos de ustedes con apego a la vida, hemos dejado combustible en la primera planta de la mansión. Tomen todo el que necesiten. Encontrarán a su lado lo necesario para encender el combustible.

Raccoon City – El Diario del Guardia

9 de mayo de 1998

Esta noche he echado una partida de poker con Scott y Alias del departamento de seguridad y Steve del de Investigación. Steve las tuvo todas consigo, pero yo creo que estaba haciendo trampa. ¡Maldito sea!

10 de mayo de 1998

Uno de los mandamás me dejó a cargo de una nueva criatura. Parece un gorila sin pelos. Según las instrucciones debo alimentarlo con animales vivos. Cuando le eché un cerdo, la criatura empezó a jugar con él… le arrancó las patas y les sacó los intestinos antes de empezar a comérselo.

11 de mayo de 1998

A eso de las 5 de la mañana Scott me despertó. ¡Vaya susto que me dio!, llevaba puesto un traje protector. Me tendió uno y me dijo que me lo pusiera.
Por lo visto, se había producido un accidente en el laboratorio del sótano, sabía que tarde o temprano algo así sucedería. Esos bastardos de investigación nunca descansan, ni siquiera de noche.

12 de mayo de 1998

Llevo el maldito traje espacial desde ayer. Me estoy empezando a poner verdoso y me pica por todas partes. Esos perros mugrientos se me han quedado mirando de una forma que no me gusta nada, así que hoy no les he dado de comer. ¡Para que aprendan!

13 de mayo de 1998

Hoy he ido a la enfermería porque tenía la espalda hinchada y me picaba. Me la han vendado y me han dicho que ya no necesito llevar el traje. Tengo mucho sueño, lo único que quiero hacer es dormir.

14 de mayo de 1998

Esta mañana he visto que me ha salido una enorme ampolla en el pie. Y al final no me quedó otra que arrastrar el pie hasta la perrera. Estaban muy calladitos, lo que no es nada normal.
Entonces me di cuenta de que algunos se habían escapado. Quizás es su revancha por no haberles alimentado durante los últimos tres días. Si alguien se enterara, estoy apañado.

16 de mayo de 1998

Corren rumores de que dispararon al científico que intentor escapar de la finca ayer por la noche. Estoy ardiendo y me pica todo el cuerpo. Para rematar las cosas estoy sudando como un pollo.
Me rasqué un poco el brazo donde me picaba y se desprendió un trozo de carne putrefacta. ¿Qué diablos me está pasando?

19 de mayo de 1998

Sin fiebre pero pica. Hoy hambriento y comí comida de los perros.

21 de mayo 1998

Pica pica Scott vino con cara fea así que maté. Sabroso.

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Pica. Sabroso.